lunes, 30 de mayo de 2022

El amor, el deseo …

 



(*) Julio Cortazar


El peso, el olor, el tono de una risa o de una súplica, los tiempos y las precipitaciones, nada coincide siendo igual, todo nace de nuevo siendo inmortal, el amor juega a inventarse, huye de sí mismo para volver en su espiral sobrecogedora, los senos cantan de otro modo, la boca besa más profundamente o como de lejos, y en un momento donde antes había como cólera y angustia es ahora el juego puro, el retozo increíble, o al revés, a la hora en que antes se caía en el sueno, el balbuceo de dulces cosas tontas, ahora hay una tensión, algo incomunicado pero presente que exige incorporarse, algo como una rabia insaciable. Sólo el placer en su aletazo último es el mismo; antes y después el mundo se ha hecho pedazos y hay que nombrarlo de nuevo, dedo por dedo, labio por labio, sombra por sombra.


martes, 24 de mayo de 2022

Brindis

 



Seguir siguiendo al corazón
Y coquetear con la intuición
Seguir creciendo y esquivando las rutinas
Seguir soñando en un rincón
Seguir creyendo que hay un dios
Que me endereza de un tirón la puntería
Siempre me voy detrás de lo que siento
Cada tanto muero


Y aquí estoy


Tantos desiertos que crucé
Tantos atajos esquivé
Tantas batallas que pintaron mis heridas


Tantos incendios provoqué
Tantos fracasos me probé
Que no me explico como canto todavía


Y es que siempre voy detrás de lo que siento
Cada tanto muero
Y aquí estoy


Por esos días por venir
Por este brindis para mi
Por regalarle a la intuición el alma mía


Porque los días se nos van
Quiero cantar hasta el final
Por otra noche como esta doy mi vida


Tantos festejos resigné
Tantos amigos extrañé
Tantos domingos muy lejos de mi familia


Tantas almohadas conocí
Tantas canciones me aprendí
Que los recuerdos me parecen de otras vidas
Siempre me voy detrás de lo que siento
Cada tanto muero
Y aquí estoy


Tantas palizas esquivé
Tantas traiciones me compré
Tantos enojos me hicieron mostrar los dientes


Con mil abrazos me cuidé
Con mil amores me curé
Juntando heridas sigo creyendo en la gente
Siempre voy detrás de lo que siento
Cada tanto muero


Pero hoy no


Por esos días por venir
Por este brindis para mí
Por regalarle a la intuición el alma mía


Porque los días se nos van
Quiero cantar hasta el final
Por otra noche como esta doy mi vida

Y en esas noches de luna
Donde los recuerdos son puñal
Me abrazo a mi guitarra
Y canto fuerte mis plegarias
Y algo pasa, pero ya nada me hace llorar
Yo me abrazo a mi guitarra
Y canto fuerte mis plegarias
Y algo pasa, pero ya nada me va a cambiar.

lunes, 23 de mayo de 2022

Un caballero andaluz

 



A César lo conocí a través de César, su hijo y compañero de militancia franjista en el inicio de mi era universitaria situada allá por la primavera democrática alfonsinista. 


En un primer contacto recuerdo que impactaba su presencia y también su muy buena charla sobre una amplia variedad de temas. 


A este radical de muy profundas convicciones supe tratarlo tiempo mas adelante por cuestiones partidarias, de esos intercambios siempre quedaban enseñanzas.


Recuerdo también su generosidad y su sabiduría puesta en evidencia en uno de los primeros plenarios del Comité Departamental Rosario de la UCR que me tocó presidir, donde en un mar de avezados tiburones que buscaban olfatear sangre, César aún sin militar en el mismo sector al que pertenecía quien aquí escribe, salió a defender mi posicionamiento sosteniendo que destacaba mi militancia, mi honestidad intelectual y fundamentalmente una virtud que debe regir a todo dirigente político y que no abunda, esto es el saber reconocer los errores y en virtud de ello pedía al Plenario de Delegados un voto de confianza para este humilde mortal.


También recuerdo los diálogos en la peatonal Córdoba, cuando hacia un alto en el camino en su rol de administrador de consorcios profesión a la que se dedicó hasta no hace mucho tiempo.


Poco supe de su perfil masón, nunca me anime a preguntarle, quizás por respeto a ese halo de misterio y secretismo que conllevan las logias, no obstante ello si supe que llegó a ser Gran Comendador, algo así como muy importante en esas estructuras de hermanos. 


A través de César, hoy compañero de asados me enteré de su partida, quedan muy presentes esas enseñanzas como también las afectuosas palabras que a modo de semblanza le tributó Tate a su padre.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Siete vidas

 



(*) Antonio Birabent


Me hacés sentir muy bien, 

me hacés sentir muy mal

Yo quisiera salir de mí y tan solo mirar

Dicen que hay 7 vidas pero yo veo 1,

Y a veces no me alcanza es como si tuviera ninguna.


Prestame un rato tu suerte


Tu mejor foto y un buen testamento


Que yo esta vez prometo llevarte muy lejos.


Ya no hay redoxón que me cure de este frío


Ya no hay corazón que me saque de este frío


Ya no hay corazón que me saque de este frío.


Me hacés sentir muy bien, me hacés sentir muy mal.


Me levanto escribo esta frase y me vuelvo a acostar.


Llega un domingo y todo sigue igual


Aquello que planeé lo vuelvo a planear.


Estamos rodeados de malditos que no saben nada de poesía,


Aprendieron a matar con palabras de mentiras.
Estamos rodeados de malditos que hablan y comentan todo el día


Para mí son muertos en vida, Para mí son muertos en vida


No me acuerdo de los cumpleaños y a veces ni del mío,


Pero trato de ganarle al tiempo y olvidarme de todo


Algún día no te vas a despertar, falta mucho, no lo pienses más


Tu vida existe ahora y acá.


Ya no escribas más esa frase en el espejo,


Yo la leo al revés y además estoy muy lejos,


Ya no hay redoxón que me cure este resfrío


Ya no hay corazón que me saque de este frío.

sábado, 16 de abril de 2022

Furor Scribendi, seis reglas




 (*) Octavia Butler


1. Lee. Lee sobre el arte, el oficio y el negocio de la escritura. Lee el tipo de obras que te gustaría escribir. Lee buena y mala literatura, ficción y no ficción. Lee todos los días y aprende de lo que lees. Si te desplazas para ir a trabajar o si pasas parte del día haciendo trabajos que no ocupen tu mente, escucha audiolibros.

2. Toma clases y ve a talleres de escritores. Escribir es comunicación. Necesitas que otros te digan si estás comunicando lo que quieres, o si lo estás haciendo de formas que no sólo son poco accesibles o entretenidas, sino poco convincentes. En pocas palabras, necesitas saber si estás contando una buena historia. (…) Aprende de los comentarios, preguntas y sugerencias tanto de los profesores como de los estudiantes. Es más probable que esos extraños sean más honestos que tus amigos y familiares, que temen lastimarte u ofenderte.  Pueden decirte una verdad incómoda; por ejemplo, que te hacen falta clases de gramática. Si te dicen esto, escucha. El vocabulario y la gramática son tus herramientas básicas. Las usan mejor, y hasta abusan de ellas, las personas que mejor las entienden.

3. Escribe. Escribe todos los días. Escribe aunque no tengas ganas. Escoge un momento del día. Tal vez puedes levantarte temprano, o dormirte una hora más tarde, renuncia a una hora de recreación o incluso a tu hora de comida. Si no puedes escribir algo de tu género favorito, lleva un diario. Igual tendrías que escribir un diario. Escribirlo te ayudará a observar más tu mundo y es un bien lugar para almacenar ideas de historias para tus siguientes proyectos. 

4. Revisa tu escrito hasta que sea tan bueno como puedas hacerlo. Todas las lecturas, la escritura y las clases deben ayudarte. Checa tu escritura, tu investigación (nunca ignores tu investigación) y la apariencia física de tu manuscrito. No dejes que nada se te escape. Habrá muchas cosas que estén mal y no veas. No cometas el error de dejar pasar los defectos que son obvios para ti. En el momento en el que digas ”esto no importa. Es suficiente” Detente. Regresa. Arregla el defecto. Que sea un hábito hacer lo mejor. 

5. Envía tu trabajo para ser publicado. Primero investiga el mercado que te interesa. Busca y estudia los libros o revistas a los que quisieras venderles. Si esta idea te asusta, bien. Sigue teniendo miedo, pero envía tu trabajo de todas formas. Si lo rechazan envíalo otra vez y otra. Los rechazos son dolorosos, pero inevitables. Son el rito de iniciación de cualquier escritor. No renuncies a una obra que no puedes vender, la podrás vender después a otras publicaciones o editores. Lo peor que puede pasar es que aprendas de tu trabajo rechazado, puede hasta formar parte de algo nuevo. De una forma u otra, los escritores pueden usar, o por lo menos aprender de todo. 

6. Aquí hay algunos impedimentos potenciales de los que tienes que olvidarte:

Primero olvida la inspiración.  La disciplina es lo mas confiable. La disciplina te va a sostener estés inspirado o no. La disciplina va a terminar y pulir tus historias. La disciplina es la perseverancia en puesta en práctica. 

Olvida el talento. Si lo tienes, bien. Úsalo. Si no lo tienes, no importa. Como la disciplina es más confiable que la inspiración, aprender continuamente es más confiable que el talento. Nunca dejes que el orgullo o la pereza te impidan aprender, mejorar tu trabajo o cambiar su dirección cuando sea necesario. La perseverancia es esencial para cualquier escritor; la perseverancia para acabar tu trabajo, para seguir escribiendo a pesar del rechazo, a seguir leyendo, estudiando, ofreciendo tu obra para venderla. Pero la terquedad, rehusarte a cambiar comportamientos improductivos o revisar la obra que no pudiste vender puede ser letal para tus esperanzas como escritor. 

Finalmente, no te preocupes por la imaginación. Tienes toda la imaginación que necesitas, y todo el material para un diario, y aprender haciéndolo va a estimularte. Juega con tus ideas. Diviértete con ellas. No te preocupes por ser tonto o desafiante o estar mal. Escribir es divertido. Primero debes interesarte y después la imaginación te llevará a cualquier lugar. Una vez que lo hagas, tendrás más ideas de las que puedas usar. Y ahí empieza el verdadero trabajo de convertirlas en historias. Quédate con eso. 

Persevera.



domingo, 10 de abril de 2022

Vuelta por el universo

 



(*) Gustavo Cerati y Daniel Melero 


Hoy que estas espléndida 
Y que todo lo iluminas 
Demos un paseo
Vuelta por el universo
Pide algún deseo
Nuestras almas al flotar 
Son las nubes mas brillantes 
Turbulencias
Vuelta por el universo
Cada vez mas lejos
Entre planetas navegar 
Atentos a un sonido 
Que no cesa
Vuelta por el universo
Vuelta por el universo
Alto 
Cada vez mas alto 
Alto 
Cada vez mas alto

jueves, 24 de marzo de 2022

Corso




 (*) Rodolfo Walsh 


Vos sabés cómo nos divertimos, el corso era un asco pero nosotros nos divertimos igual. El Ángel se consiguió unos plumachos, dice que los trajo de la isla y que crecen en una planta, pero eran como plumas de avestruz. Después me fijé que en un quiosco los vendían a veinte sopes cada uno, qué atorrantes, imaginate que esas cosas crecen en los árboles y los tipos las venden a veinte mangos.

Hacía un tornillo que te la debo, pero igual las minas andaban casi en bolas en las carrozas, yo siempre digo que estas ñatas con tal de andar en bolas hacen cualquier cosa. El Ángel y yo empezamos a pasarles los plumachos por las gambas, vos sabés qué plato. A las tipas les gustaba, pero algunas ponían cara seria para disimular, vamos, viejo, a quién no le gusta que le hagan cosquillitas. Un jetón que iba en una picá llena de florcitas le dijo porque no se las metes a tú abuela y el Angel le refregó el plumacho en la cara. El tipo hizo como que se bajaba pero cuando nos vio las caras subió el vidrio y la dejó a la hermanita en el capó y el Ángel le rompió tres plumachos entre las gambas, estuvo exagerado.

Pero lo grande fue cuando vino el hindú en un forcito del tiempo e mama. Este hindú venía todo desnudo, menos un calzoncillo cerradito y un turbante en el melón con una piedra divina, te lo juro. Iba sentado en el capó, con las patas cruzadas, seguro que lo vio en el cine. Con una mano se agarraba la barriga, y con la otra se tocaba la piedra del melón y después el pecho y saludaba, hablando bajito en un idioma. Pero lo mejor que hacía este hindú era que en cada bocacalle se tomaba un trago de un frasquito, prendía un fósforo y escupía unas llamaradas de samputa.

Cuando el Ángel lo vio, se quedó enloquecido y empezamos a seguirlo. Yo le decía dejame de joder, mirá las minas, y el Ángel nada, el hindú lo tenía entusiasmado, lo miraba de arriba abajo como si fuera Nélida Roca. Ahí supe que iba a hacer una cagada, porque el Ángel será lo que vos quieras, menos eso. Cuando quise acordar estábamos frente al palco el hindú con el forcito y al lado el Ángel y yo detrás. Entonces el hindú mirando el palco donde estaba el intendente, echa la cabeza para atrás y se manda un trago doble de la nasta, y mirando al cielo se arrima el foforito. Y en eso lo veo al Ángel que levanta el plumacho y lo toca justito en el hueso de la garganta, y el hindú empieza a escupir fuego hasta por los ojos y se siente un olor a bife que no te cuento, el hindú parece que se quema, y yo hago lugar para los bomberos, o sea que me rajo. Y por la otra vereda lo veo al hindú que lo corre al Ángel, y ya no le habla en el idioma sino que le dice la puta que te parió, la puta que te parió, y menos mal que no lo agarra porque si no lo mata.

Al rato nos encontramos con el Ángel en la estación, el Ángel hace como que me habla en el idioma, y nos meamos de la risa, viejo, vos sabés qué plato.