lunes, 24 de octubre de 2011

Los Radicales


por Osvaldo Alvarez Guerrero (*)

Quien, como en otros tiempos, podría acercarse hoy a un comité partidario y afiliarse para militar en la Unión Cívica Radical?.

¡Cuantos afiliados no participan en absoluto y más bien critican las ideas y conductas de los dirigentes y gobernantes! Hoy, por muchas razones, se es radical más por la historia y la de sus grandes figuras (Alem, Yrigoyen, Lebensohn, Larralde, Illia, Balbin, por ejemplo) que por el presente.

Las tradiciones democráticas populares, éticas, nacionales de esta centenaria fuerza política se han interrumpido demasiadas veces. En los últimos tiempos y desde cierto punto de vista, hubo demasiadas claudicaciones. Los dirigentes, en buena medida, no son ni creíbles ni convincentes.

Sin embargo hay muchos radicales sinceros: los casi anónimos ciudadanos, que fiscalizan los comicios, que participan de las campañas proselitistas, que cuentan las epopeyas radicales, con nostalgia e ilusión, esos que constituyen los componentes de una ancha red de comités o ateneos al que van no porque crean o confíen en sus jerarquías actuales, sino porque sospechan que en algún momento, de ahí mismo, germinará una nueva dirigencia, con nuevos cuadros. O con el retorno de generaciones de mujeres y hombres probos que están, por decisión propia o por la expulsión implícita de las seudooligarquias internas, marginados y humillados. Padecen al régimen desde adentro y desde afuera.

Estas buenas personas siguen creyendo que el partido, eventualmente, podría ser instrumento insustituible, una vez reparado, para convocar a un gran movimiento político, principalmente de carácter ético.

Piensan que el renacimiento hará posible el cambio de las estructuras decadentes de una Nación y de un pueblo decepcionado y empobrecido, y servirá al restablecimiento de la República y sus valores fundantes.

Utilicé el termino instrumento, porque todo partido, en una democracia moderna, es necesariamente una herramienta, un medio, para impulsar proyectos colectivos y para ponerlos en ejecución. Cuando ese medio se paraliza y funciona sin objetivos orientadores, solo admite “clientes” y “aparato”, y es utilizado con otros fines particulares de esmirriado porvenir.

¿ Está el radicalismo muerto? Sí, definitivamente, si lo juzgamos por los cuadros mandones y rapaces, sin ideas y sin conductas coherentes y desinteresadas. No, si valoramos su necesidad actual y la esperanza de su futuro. En todo caso está moribunda una idea y una conducta de una concepción gerencial del partido, no sus integrantes, que vienen a ser algo así como radicales sin partido, pero con la recóndita ilusión de recuperarlo.

Será ello posible? No, si se diluye desde dentro de sus seno, y por la presión de una sociedad que ya no lo quiere como antes. Sí, cuando se reconstituya sobre la base de una doctrina y un programa, que no admitan la dobles y el engaño.
La Unión Cívica Radical nació de una división, por principios y valores que no admitían transacciones y rechazaba las prebendas. Y vivió más de cien años, porque cada vez que se partió, hubo una parte que lo restituyo, renovó e impulsó.
¿ Vale la pena intentarlo de nuevo? Sí, no simplemente porque se manifieste como voluntarismo nostálgico sino porque la idea siempre vigente de construir la República lo adopte como impulso común.

(*) Publicado en el Boletín de la Organización de Trabajadores Radicales de Rosario "El 14 bis" nro.2 de octubre de 2001

(**) Imágen del muro de la Presidente del Comité Departamental Rosario de la Juventud Radical Nadia Pezzutti

miércoles, 12 de octubre de 2011

YRIGOYEN, EL PETRÓLEO, Y LA DEPENDENCIA NO COMPETITIVA


Hipólito Yrigoyen es recordado generalmente como el primer presidente elegido por la voluntad popular libremente expresada y por ser uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical; en menor escala, se lo señala como definidor de una política petrolera con sentido nacional y estatal y creador de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Pero se mencionan bastante menos:

a) el inicio de la mediación en las relaciones laborales y sus fallos favorables a los trabajadores y sus leyes específicas;

b) el prestigio internacional logrado por la neutralidad argentina –nunca declarada oficialmente por ser el estado natural entre las naciones- en la primera guerra mundial;

c) la posición contraria a la forma de desigualdad entre vencedores y vencidos en la Primera Guerra Mundial, que adoptó la Sociedad de las Naciones;

d) los límites y las lecciones de convivencia entre las naciones que supo señalarles a los EEUU y en especial, el reconocimiento a la soberanía de los dominicanos ante la invasión norteamericana; su hispanismo se opuso al panamericanismo de los norteamericanos.

e) el apoyo a la hermana República del Uruguay ante potenciales agresiones de Brasil;

f) el extraordinario desarrollo de la educación popular dentro del concepto sarmientino de “educación emancipadora” dedicada a formar hombres libres, y su apoyo a la Reforma Universitaria;

g) la priorización del transporte ferroviario estatal y el severo control sobre tarifas, servicios e inversiones ejercidos sobre los concesionarios privados.

Es común entre algunos historiadores, especialmente los de origen o simpatías peronistas o lucrativistas, mediáticos en extremo, olvidarse de la importancia del tema petrolero en su derrocamiento; es el caso del antirradical anarquista violento Osvaldo Bayer –integrante de grupo de intelectuales dependientes denominado Carta Abierta- y del fabricante de relatos históricos adecuados a quien los paga, Felipe Pigna. Suelen también recordar parcialmenten los lamentables y serios incidentes de La Forestal, los talleres Vasena y las huelgas de la Patagonia, en los que tuvieron especial participación los poderes empresarios agrarios e industriales, los anarquistas violentos para los cuales existen crímenes buenos y malos, los grupos de choque de la derecha política manifiestamente antirradical y el gobierno chileno.

Sin desconocer las inquietudes de quienes lo precedieron (José Figueroa Alcorta y Roque Saenz Peña), Yrigoyen fue el primero en comprender en su real significado el tema petrolero y, especialmente, la importancia de su explotación exclusiva y soberana por parte del Estado Nacional, en cuanto a la captura de las rentas derivadas y su inversión en pos de la elevación del nivel de vida de los desposeídos, del crecimiento industrial con su paralela ruptura del modelo de la dependencia no competitiva vigente con Inglaterra y la ocupación efectiva del territorio nacional en base a la explotación integral de los hidrocarburos y a la efectiva presencia del poder del Estado Nacional.

Como sostiene Ricardo Rojas, Yrigoyen era conciente que necesitaba las riquezas del subsuelo para hacer realidad una de sus más claras premisas: “La democracia no consiste sólo en la garantía de la libertad política; entraña a la vez la posibilidad para todos de poder alcanzar un mínimo de felicidad siquiera”. Es él quien profundiza la concepción del tema como una Cuestión de Estado (bien estratégico), pero le agrega la necesaria implementación de una Política de Estado (subsuelo nacional y explotación monopólica por cuenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales).

Interesa señalar que los lineamientos de política energética enunciados por Yrigoyen siguen vigentes en la mayoría de los países del mundo: bien estratégico vinculado a los intereses vitales de las naciones; de allí las guerras actuales en Irak y Asia Central y la importancia política adquirida por la OPEP. También lo estuvieron en Argentina hasta el advenimiento de la gestión peronista de Carlos Menem en 1989 y siguen en plena aplicación. Asimismo, son esos principios básicos los que, continuados por quienes le sucedieron en posiciones decisorias, algunos sus discípulos, permitieron a la Argentina lograr no solamente un avanzado grado de desarrollo económico y equidad social, sino también construir hasta 1989 la casi totalidad de la infraestructura energética –reservas, ductos troncales y auxiliares, represas hidroeléctricas- y vial y la colonización de zonas desérticas como la Patagonia, a la par que hacían posible el financiamiento de los servicios públicos esenciales, tales como electricidad y transporte.

El reciente caso de Brasil, donde mediante la aplicación constante de un modelo nacional, estatal, racional y centralizado en Petrobrás –creada por el General Horta Barboza en 1945 a imagen y semejanza de nuestra YPF- llegan al descubrimiento de grandes reservas off-shore, que son medianas para el nivel mundial pero muy importantes para ellos, que provoca la decisión del Presidente Lula de utilizar esos recursos para su desarrollo interno, postergando sus exportaciones como pretendían las multinacionales del sector, constituyen un claro ejemplo de la vigencia de las políticas yrigoyenistas. Similar es el caso de Bolivia, donde por primera vez en su historia el pueblo participa de los beneficios de su riqueza gasífera, pues de consumir internamente menos del 2 % pasaron al 20 %, privilegiándolo por sobre sus exportaciones, todo ello, sin desconocer las falencias del proceso de recuperación aplicado por Evo Morales.

A fines del Siglo XIX y principios del XX se produce en EEUU y Europa el cambio de las funciones del petróleo que deja de ser un aceite iluminante para convertirse en una materia prima-poder; ayudan, a su modo, el descubrimiento de las lámparas incandescentes por parte de Thomas A. Edison y el desarrollo de los motores de combustión interna en Alemania. Son los marinos de guerra ingleses encabezados por su jefe Winston Churchil quienes antes del inicio de la Primera Guerra Mundial reemplazan en su flota al carbón por el petróleo y son imitados de inmediato por los norteamericanos, obteniendo óptimos resultados en la contienda. También es Churchil quien en 1914 adquiere para Gran Bretaña el 50 % de la Anglo-Persian, transformada posteriormente en British Petroleum. Hoy, esta petrolera es socia de Bridas en Pan American Energy, que explota actualmente, en condiciones leoninas y hasta el año 2.047, el más importante yacimiento argentino: Cerro Dragón, que en sus orígenes fue entregado contractualmente por Arturo Frondizi a Amoco –con el apoyo del “patriota” Raúl Scalabrini Ortiz-, anulado por Illia y reivindicado y renegociado por Onganía. Sin dudas, la influencia inglesa sobre nuestros marinos fue decisiva en la explotación estatal de las reservas de Comodoro Rivadavia descubiertas en 1907. Tampoco podemos dejar de mencionar como precursores a Jorge Newbery, quien escribió el primer libro argentino sobre petróleo y al Perito Francisco P. Moreno.

Julio A Roca y Nicolás Avellaneda son los responsables del Código de Minería que provincializó el subsuelo –que era nacional desde la Revolución de Mayo, pues pertenecía a la Corona española y por ende no existían las provincias en cuanto entes autónomos- y prohibía la explotación estatal del mismo; era lo mismo que entregárselo a las petroleras. Roca, además de repartir el suelo entre sus amigos y su familia, también se encargó de facilitar el acceso al subsuelo, tanto a las mineras como a las petroleras, entre las que se destacaban la Standard Oil, la Royal Dutch-Shell, la Anglo Persian y la Texaco, todas con sus respectivos testaferros.

El descubrimiento del petróleo de 1907 y las circunstancias que recién hemos mencionado, dan nacimiento a una política nacional sobre los yacimientos, pues el conservador José Figueroa Alcorta decreta de inmediato la creación de una Reserva estatal sobre los mismos; utiliza para ellos la Ley de Tierras. Roque Saenz Peña, a instancias de su Ministro de Marina Saenz Valiente crea en 1912 la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia. Al frente de esta repartición el Ing. Luis Huergo, denuncia en 1913 las maniobras de la Standard Oil tendientes a impedir la explotación estatal, mediante la obtención de concesiones sindicalizadas e inoperantes temporariamente, que abarcaban gran parte del territorio nacional y la casi totalidad de los territorios nacionales, en especial la Patagonia. Esta maniobra comienza a ser revertida por Yrigoyen, pero son Marcelo T. de Alvear y su Ministro Tomás Le Breton quienes, mediante dos decretos de 1924, las eliminan, a instancias del Director General de Y.P.F. Gral e Ing. Enrique Mosconi, y se las entregan a Y.P.F. la que, previa ocupación dirigida por militares en actividad como Alonso Baldich y el marino Felipe Fliess, comienza a explorarlas y a cimentar su vertiginoso crecimiento, ajustado a un plan de eliminación de los trusts internacionales del petróleo, cuya primara etapa –el dominio del mercado interno- culmina el 1º de agosto de 1929, con el apoyo y el beneplácito de Yrigoyen. La culminación de ese plan, consistente en la implantación del monopolio absoluto de Y.P.F y en el alejamiento de las empresas extranjeras a quienes los radicales denominaban “los truts internacinales del petróleo”, se frustra con el golpe de septiembre del 30´, encabezad por los Generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, que contaban como ideólogos al Teniente Coronel José Sarobe y al Capitán Juan D. Perón, respectivamente.

Yrigoyen asume la presidencia sin contar con un solo senador propio y en medio del conflicto bélico mundial; debido al pobre desarrollo industrial interno, esa guerra repercutía en una seria escasez de importaciones, entre las que se encontraban los combustibles. El incumplimiento del acuerdo por parte del Presidente Sáenz Peña, al no intervenir todas las provincias, que estaban en manos de los conservadores, le crea a Yrigoyen una traba institucional de envergadura, materializada en el Senado. Por otra parte las medidas de protección al incipiente proceso industrial iniciado fueron rechazadas por el Congreso, en especial por el Senado. Comprende Don Hipólito, al igual que los marinos, que sin combustibles no hay industrias, ni trabajo, ni independencia económica. Es de señalar la relación entre la posición internacional de Yrigoyen manifestada en las reuniones constitutivas de la Sociedad de la Naciones, expresada por el Canciller Honorio Pueyrredón en 1920 al momento de retirar la Delegación por “La postergación de dos principios esenciales: admisión de todas las naciones e igualdad de todos los estados soberanos”, con la complicada situación económica y social que encuentra en 1916. Sin dudas, la posición argentina implicada la suposición –luego confirmada- de un próximo conflicto mundial frente a la cual deberíamos estar preparados y, a tal fin, el desarrollo de la industria del petróleo era previo al avance de la industria. Esa presunción era coincidente con la manifestada por John Maynard Keynes en 1919 en su obra “Las consecuencias económicas de la paz”, donde bregaba por la disminución de las reparaciones de guerra cobradas a los vencidos para facilitar su rápida recuperación económica y evitar futuros conflictos.

Al mismo tiempo la llegada del Radicalismo significó para el Régimen “falaz y descreído” en las palabras de Yrigoyen, la pérdida de sus “logros económicos”, vulgarmente denominados negociados; su odio visceral al gobierno de la “chusma radical”, como decían, los transformó en conspiradores sin escrúpulos Vastas extensiones del territorio nacional estaba despoblado, siendo escasos los argentinos que allí vivían, en especial en el sur patagónico. Las grandes empresas como La Forestal y las estancias sureñas constituían feudos, donde la presencia estatal nacional y provincial era, cuanto menos, tibia y resistida. Por otra parte, además de artesanos, comerciantes, profesionales y trabajadores, los europeos nos regalaban anarquistas violentos, contrarios al gobierno democráticos y cuyas actitudes son visibles en la Semana Trágica y en los conflictos patagónicos. Cabe aclarar que otros anarquistas compartían las políticas yrigoyenistas. Las operaciones chilenas en pos de apropiarse de territorios que consideraban propios también aportaban las lógicas perturbaciones, como es el caso de las huelgas del extremo sur.

En 1919 Yrigoyen intenta modificar el Código de Minería expresando en su proyecto de ley- no tratado por el Senado- “que era necesario conservar para la Nación la utilización múltiple de las riquezas petroleras, a fin de evitar que el interés particular las malgaste, que la ignorancia o precipitación las perjudique o la negligencia o incapacidad económica la deje improductiva”; en ese mismo proyecto “se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios”. Los conceptos vertidos nos están indicando, además de una acción políticamente soberana, que ese gobierno radical estaba propugnando al decir “explotación cuidadosa”, lo que hoy se conoce como racional y sustentable.

Sostenía el Presidente que “La riqueza de la tierra como la del subsuelo mineral de la República, no pueden ni deben ser objeto de otras explotaciones que las de la Nación misma”; “A fin de evitar que se repita lo ocurrido con el suelo fiscal y conservar los beneficios del petróleo para el pueblo de la República, es menester organizar un régimen legal que consulte las exigencias del interés de la Nación, poniendo en manos del Estado el dominio efectivo de los yacimientos petrolíferos y confiriéndole el monopolio de su explotación y comercialización”. Razonemos que estas definiciones son perfectamente aplicables a la Argentina actual.

Yrigoyen era conciente de las situaciones señaladas; influenciado por su Ministro de Marina Federico Álvarez de Toledo, en base a las informaciones que sobre el tema le brindada su embajador en los Estados Unidos Tomás Le Breton, a las dificultades que encontraba el accionar de la Dirección de Explotación y ante la negativa del Congreso de tratar sus proyectos recientes nacionalizando las minas de petróleo, hulla y hierro y expropiando la totalidad de las concesiones mineras anteriormente otorgadas, decide transformar a la Dirección de la Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia en la Dirección Nacional de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Decreto del 3 de junio de 1922). En realidad, comienza a esbozar la idea de crear una repartición cívico-militar destinada a ocupar los territorios y preservar los hidrocarburos para la Nación. En esos momentos, Yrigoyen se inclina por la Armada Nacional y designa al frente al Capitán Felipe Fliess. Este modelo cívico-militar conserva su vigencia hasta el golpe del Uriburu y Justo en 1930; éste último, presionado por las fuerzas armadas, sigue permitiendo su desarrollo, pero no intenta terminar con la actividad de las petroleras extranjeras.

Es Justo quien da nacimiento a la Dirección Nacional de Vialidad y determina la creación de los Fondos Viales, determinados sobre los valores al públicos de los combustibles líquidos, que permitieron dotar a la Nació y provincias de la casi totalidad de su red vial existente a la fecha; además, fueron el antecedente a los Fondos Energéticos creados por Perón en 1946 y potenciados por Arturo Illia mediante el mismo procedimiento de recaudación; a ellos –y al Impuesto al Crudo Procesado ideados por Illia- les debemos las represas y gasoductos, las reservas, etc. Consistían en una forma eficiente de capturar las rentas o riquezas que la acción de Y.P.F. generaba: así se capturaba lo que se conoce como renta petrolera.

Le toca a Marcelo T. de Alvear la concreción de las ideas fundamentales de Yrigoyen; no existen diferencias entre ellos pues sus objetivos eran los mismos. A instancia de su Ministro de Agricultura Tomás Le Breton – continuado posteriormente en sus funciones por Enrique Mihura-, Alvear designa al frente de Y.P.F. al militar más brillante, el Cnel. e Ing. Civil y Militar Enrique Mosconi, quien, con un inigualado apoyo político y económico que traspasó las fronteras nacionales y partiendo prácticamente de una base operativa muy pobre, crea una empresa integrada vertical y horizontalmente, compuesta por argentinos a los que convierte en soldados civiles llamados “ypefeanos”. Descubre yacimientos en el norte, oeste y sur, construye en tiempo récord una monumental destilería en La Plata, que sigue siendo una de las más grandes de América Latina, coloniza la Patagonia. Radicales como Carlos Madariaga que era Director de Y.P.F. avalan con su fortuna personal los bonos emitidos para financiar la destilería. Todo ello en medio de una dura lucha contra los trusts internacionales y sus socios locales, de los cuales eran los más importantes algunos gobernadores, tal como sucede actualmente, siendo los casos más visibles los de Sobisch con Repsol-YPF, Kirchner en Santa Cruz con Repsol y Total y Das Neves y Peralta con Pan American Energy.

Afirmaba Mosconi –un General en actividad que dependía, en comisión en Y.P.F., del Ministro de Agricultura Le Breton cuando el Ministro de Ejército era Agustín P. Justo- en febrero de 1927, en una conferencia pronunciada en el Centro Naval en pos de la sanción de la Ley de Nacionalización del Petróleo: “Por el norte, señores, quiso penetrar la invasión española con Pezuela, para ahogar nuestra naciente independencia política. Por el norte, argentinos, ha dado su primer paso la Standard Oil, pretendiendo ahogar nuestra independencia económica, sin la cual es ficticia la independencia política”.

Sostenía Yrigoyen que “El gobierno no cederá ni un adarme de las riquezas públicas, ni cederá un ápice del dominio absoluto sobre ellas”; “La autonomía de las Provincias no es de sus gobiernos, es de sus pueblos”. Es bueno que nos preguntemos si se adaptan a estas premisas yrigoyeneanas tanto las Leyes menemistas de Privatización de Y.P.F y Federalización del Subsuelo –no votada por el Radicalismo-, la Reforma Constitucional de 1994 que otorgó el dominio originario del subsuelo a las Provincias –acordada por legisladores y convencionales de la UCR- y la reciente Ley K modificatoria de la Ley de Hidrocarburos llamada Ley Corta –apoyada por la mayoría de los legisladores radicales- que otorga el dominio jurisdiccional a las Provincias, que no es otra cosa que entregárselo a las multinacionales, además de ceder gratuitamente a los argentinos que viven en provincias petroleras, las riquezas descubiertas y desarrolladas por todos los compatriotas, incluso los más pobres de las provincias del NEA que no acceden al gas natural. Con sentido de Nación y en contraposición, sobre el tema, Yrigoyen proclamó “La igualdad de las Provincias, en la indivisible solidaridad de sus pueblos” y manifestó que “debemos vitalizar todas las regiones y todos los individuos de la Patria”.

Esos son los principios señeros con los trabajaron Alvear y Mosconi y que permitieron a éste último, anunciar el 1º de agosto de 1929 la Toma del Mercado de los Combustibles Líquidos. Fue la culminación de un sueño soberano pensado por Yrigoyen, ejecutado por Alvear, Mosconi y Le Breton y Mihura y culminado por Yrigoyen y Mosconi. Actualmente, Argentina es el único país en el mundo sonde los gobernadores tienen a su cargo la gestión hidrocarburíferas; es inimaginable pensar que los gobernadores de Texas o Río de Janeiro compartan los temas petroleros con sus respectivos presidentes. El Gral. Mosconi fue uno de los jefes que permanecieron fieles al gobierno constitucional de septiembre de 1930; fue tanta su admiración por Yrigoyen que de ser un militar profesional se transformó en un militar radical; Adolfo Silenzi de Stagni poseía una carta de Mosconi a Yrigoyen donde le hacía saber sus intenciones de afiliarse al Radicalismo.

Como premio a la continuidad de la acción de Yrigoyen y Alvear se llega a 1929. Ese año, con la anuencia de Don Hipólito, afirmaba Mosconi:

“El 1º de agosto de 1929 es una fecha memorable en la organización económica de la Argentina y por ende de la América del Sud”…”Un siglo antes se inició en el Plata el proceso de la independencia política de América Latina, en aquella campaña heroica que hizo sus primeras armas en San Lorenzo, tomó cuerpo en Chacabuco y Maipú y, luego de pasar por Lima, termina en Junín y Ayacucho, cerrando allí el período de dominación de España en el Nuevo Mundo. Pues bien, a semejanza de aquel gran movimiento continental que dio independencia política a nuestro continente, se encuentra en marcha el movimiento que terminará conquistando la independencia económica para nuestra América”…”El primer capítulo tiene realización feliz en Buenos Aires el 1º de agosto de 1929, fecha en que nuestro país rompe los trusts petrolíferos que hasta entonces impusieron sus exigencias y da a la América Latina el ejemplo y el impulso inicial del movimiento que se ha transmitido a algunos países hermanos, México, Colombia y Uruguay, entre ellos y que se propagará irremisiblemente a los demás pueblos de nuestra raza, hasta el establecimiento de la independencia integral de Sud América. Esta visión no encuentra fantasía ni ultra optimismo como parecía en el año 1922, cuando anunciamos que en nuestro país abatiríamos los trusts, proyecto que se imaginó fantástico pero que fue realidad magnífica siete años después”….”desde el 1º de agosto de 1929, fecha en que los trusts inglés y norteamericano quedan definitivamente rotos en nuestro país, los habitante de la República no sufren más imposiciones que las emanadas de su propio gobierno que decide libre de ingerencias extrañas en todo lo relativo al combustible líquido y empiezan a volcarse tierra adentro los millones que hasta entonces tomaban el camino del mar”…”La República Argentina se ve libre de todo peligro y asechanza que pudiera perturbarla o detenerla en su marcha a su futuro engrandecimiento y bienestar”. Como señalamos más arriba, quedaba a concretar la segunda parte del Plan Radical: la expulsión definitiva de los trusts internacionales.

Cómo consecuencia del proceso privatizador y desregulador instalado por el peronismo a partir de julio de 1989, los trusts internacionales Repsol-YPF, Pan American Energy, Total Austral, Tecpetrol, Vintage Oil, Petrobrás, Sipetrol, Chevron y Sipetrol, deciden libremente sobre nuestras riquezas hidrocarburíferas, los precios se ajustan al internacional, rige la libre disponibilidad de reservas y producción y sus ganancias toman el camino del mar. Son mucho más poderosas que las provincias y son las reales definidoras de las políticas que se aplican.

Mosconi apenas asumió Yrigoyen su segundo mandato le presentó la renuncia y fue confirmado después de cuatro meses; a partir de ese momento recibió de Yrigoyen todo su apoyo y terminó transformándose en yrigoyenista, al igual que la mano derecha en su gesta el Gral. Alonso Baldrich. Sostenía el Director General de YPF que “Mi acción fue posible merced a esa sombra moral ante la que pasaban los millones sin conmoverlo”.

Cuenta Raúl Larra en “Mosconi: General del Petróleo” que “Junto con otros jefes leales, Mosconi tomó posición defensiva en el Arsenal de Guerra: Le hizo saber al vicepresidente Martinez que podía contar con las fuerzas de Campo de Mayo y del Arsenal. Este le contestó que su renuncia era espontánea y definitiva. Entonces Mosconi y sus amigos abandonan el Arsenal”. Continúa Larra diciendo que Mosconi “Apenas conoce la nómina de los colaboradores de Uriburu…advierte que su tarea en Y.P.F. ha terminado”. Recordemos que el primer Ministro de Agricultura de Uriburu es un abogado cuyo estudio tenía como principales clientes a varias empresas petroleras extranjeras. Tampoco olvidemos que en ese golpe petrolero tuvo participación destacada, a pesar de tener solamente el grado de capitán y 35 años, Juan Domingo Perón, como lo sostiene claramente José Alberto Arredondo en su obra “Perón: su protagonismo en la Revolución del 30”; es el mismo Perón del Contrato con la Standard Oil de California, que se continúa con el Pacto con Arturo Frondizi y sus delictivos contratos petroleros, anulados posteriormente por Arturo Illia.

Yrigoyen plantea como eje de su campaña electoral de 1928 la obtención de su Ley Nacionalizadota del Petróleo. En un Mensaje al Congreso afirmaba el Presidente: “La riqueza petrolífera del País es sin duda alguna más que suficiente para proveer al consumo interno de este combustible líquido. La posibilidad de producirlo en condiciones económicas para competir con el producto extranjero está comprobada…”; era un explícito reconocimiento y apoyo a Mosconi. La lucha por la Ley de Nacionalización del petróleo se da en todos los frentes con la idea de presionar al Senado. Se crean organizaciones que asumen esa lucha; una de ellas es la Alianza Continental, donde militaban el Gral. Alonso Baldrich, Arturo Orzábal Quintana, Moisés Lebenshon, Diego Luis Molinari y Arturo Orgaz; otros argentinos –José Ingenieros, Alfredo Palacios, Gabriel Del Mazo y Julio V. González habían creado la Unión Latinoamericana, mientras que relacionada con el comunismo actuaba la Liga Antiimperialista Argentina. El Nº 2 de Mosconi, Alonso Baldrich asume a fines de 1929 la dirección del diario El Argentino. En su libro “El General Baldrich y la defensa del petróleo argentino” y frente al atentado contra el Presidente Irigoyen señala Raúl Larra: que editorializa Baldrich: “ `Dos siglos de independencia económica representa la presidencia de Yrigoyen´. Lamenta que la policía haya dado muerte al agresor, eliminando la posibilidad de investigar sus móviles, sus móviles, quienes estaban detrás. ¿Acaso la Standard Oil?. No lo satisface que el rastreo de sus antecedentes lo hagan aparecer como antiguo militante anarquista. Y exalta al Presidente: ´Se han estrellado contra su firme voluntad y su austeridad ejemplar, la Diadema Argentina –Royal Dutch- y la Standard Oil y la artera diplomacia de algún vecino de América que gira sombrío en la órbita trazada por Washington….El Presidente Yrigoyen, firme en su austeridad y sus orientaciones precisas, blanco visible y alto en esta lucha de lo argentino contra lo traidoramente antiargentino tiene, forzosamente, como todas las cumbres, que atraer el rayo que fulmine, pero que en esta oportunidad ha sido chispa, que ratifica una consagración”. El país al que se refiere es el editorial es Chile; es bueno recordar que el historiador hamburgués Osvaldo Bayer defiende a los anarquistas violentos y –en base a los informes del gobierno chileno- alega a favor de la no interferencia de ese país en los trágicos sucesos de las huelgas patagónicas.

La visión de Yrigoyen en defensa del desarrollo industrial de la República se manifiesta cuando señala: “El petróleo debe utilizar para el desarrollo de las industrial nacionales, pero desechando la idea de acelerar la extracción para llegar a exportarlo; esa riqueza es más útil al País en estado de combustible que transformada en valor metálico”. Mencionamos en esta charla a la actual posición del Presidente Lula, pero como no va a tener vigencia este concepto yrigoyeneano si en la actual crisis energética integral de nuestra país las exportaciones indiscriminadas, unidas a una explotación intensiva e irracional de los yacimientos, son y han sido las causas principales de la misma. Los argentinos apenas hemos tenido petróleo y gas para autoabastecernos, pero nunca para exportarlo, como es el caso de Venezuela, por ejemplo. La actual Ley de Hidrocarburos –que data de 1967, de Onganía y Krieger Vasena- solamente permite exportar excedentes, siempre que se disponga de reservas suficientes, se obtenga un precio correcto y que nos encontremos autoabastecidos; en el caso del gas natural, donde el 40 % de los habitantes no accede a sus redes, no existen dudas de que no lo estamos y, con respecto al petróleo, el horizontes de reservas siempre ha sido bajo, por lo cual es limitado el autoabastecimiento. Señalamos que éste recién fue conseguido en 1985 y perdido en 2010.

El programa energético de la actual Convención Nacional, y las manifestaciones de los candidatos presidenciales de la UCR, proclaman la aplicación del proyecto del grupo integrado por ocho ex secretarios y secretarios de energía, donde conviven, entre otros, el último secretario de energía del Proceso, el primero y otros del menemismo; todos defienden el proyecto energético de los 90´y son responsables de haber autorizado insensatas exportaciones.

Yrigoyen también consideraba la situación de los servicios públicos, casi totalmente en manos privadas en 1916. Manifestaba: “El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales, que respondan principalmente a las realización de servicios públicos, y si en alguna parte esas actividades deben sustituirse en lo posible a las aplicaciones del capital privado, es en los países de desarrollo constante y progresivo, como el nuestro, donde el servicio público ha de considerarse principalmente como instrumento de gobierno”.

Y.P.F. significó la aparición de técnicos argentinos que llegaron a ser considerados entre los mejores del mundo. Uno de los discípulos de Mosconi fue Ing. Julio V. Canessa, quien obtuvo del Presidente Perón la creación de Gas del Estado en 1946, empresa de la cual fue su primer Director General. Canessa era un ypefeano yrigoyenista; es considerado el padre del gas en la Argentina; se distanció de Perón con motivo del contrato con la Standard Oil de California. Sostenía que:

“el sistema de concesiones en materia de servicios públicos ha resultado un fracaso; el interés privado se ha sobrepuesto al interés social y nacional, y la administración pública se ha visto jaqueada y enfrentada por el concesionario”; “Un servicio público se instituye no de acuerdo con su capacidad de autofinanciación, sino de acuerdo con la capacidad social que lo reclama”; “Cuando toda familia argentina, por modesta que sea y por lejana que esté la población en que resida, pueda tener una casa para vivir decorosamente, y pueda disponer en ella de agua corriente, electricidad y gas a precios que contemplen antes que el costo individual su capacidad para satisfacerlo, habremos dado un paso trascendental para la dignificación y felicidad de una gran parte de la población”.

Estos términos yrigoyeneanos de Canessa, tan vigentes en la actualidad, son compartidos por el yrigoyenista Arturo Illia:

“No puede haber en ningún sitio de la República, un barrio que no tenga el progreso y las obras necesarias para que sus habitantes puedan subvenir sus necesidades naturales y, otros barrios alejados y empobrecidos. Donde no existan los elementos fundamentales para poder subsistir, desde la vivienda hasta todo lo demás que hace as las necesidades del ser humano para poder desenvolverse dignamente”.

Desde 1989 rigen las leyes del mercado, desreguladoras y privatizadoras, que han librado a las concesionarias de su obligación esencial de invertir y han suprimido el derecho de los argentinos a acceder y permanecer en esos sistemas de servicios, ahora, el que no puede pagar se queda afuera de los mismos.

La Ley de Nacionalización que no pudieron conseguir ni Irigoyen ni Alvear se plasma en el Art. 40 de la Constitución Nacional de 1949; es prácticamente el único artículo rescatable de una norma esencialmente fascista, no democrática y represiva. El autor del mencionado artículo fue el miembro informante de la mayoría de la Comisión Revisora de la Constitución Arturo Sampay, un destacado constitucionalista, quien junto al Presidente de la Convención –y también Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, número dos o uno bis del peronismo y casi seguro sucesor de Perón, el Cnel Domingo Mercante- se debe su inclusión, pues al momento de su sanción, Perón, presionado por varias embajadas extranjeras decide eliminar su inclusión y envía a La Plata a su Secretario Juan Duarte para transmitirle la orden a Mercante y Sampay, quienes, sospechando la orden de Perón, recién lo atendieron cuando el artículo había sido aprobado. Esa conducta les valió el abandono de sus cargos, acusaciones variadas y hasta el exilio. Determinaba el Art. 40: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación…”. Decía Sampay: “No puedo menos que recordar con emoción a aquel gobernante argentino, Hipólito Yrigoyen, que pocos meses antes de su derrocamiento decía `que el subsuelo mineral de la República no puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que las de la Nación misma` y cuya deposición, que impidió nacionalizar la ley que nacionalizaba el petróleo, fue festejada `por los ricos terratenientes`-según acota Waldo Frank, testigo del 6 de septiembre- sacando de sus bodegas el chapman de las mejores vendimias para acompañar el menú de los petroleros americanos”. Vale recordar que la reforma constitucional que en 1954 pretendía realizar el Presidente Perón, con el pretexto de separar a la Iglesia del Estado, tenía como objetivo esencial la derogación del Art. 40, pues mientras estuviese vigente resultaba imposible aprobar el contrato con la Standard Oil de California, posteriormente no avalado por la Revolución Libertadora; al de la California seguían otros cinco contratos de similares condiciones.

La firma del convenio con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires, presidida por el yrigoyenista Ricardo Rojas, e YPF a cargo de Enrique Mosconi de 1929, creando el Instituto del Petróleo, fue aprobado por el Presidente Yrigoyen, quien en el decreto respectivo señaló: “Con la creación del Instituto del Petróleo, los ingenieros civiles e industriales podrán especializarse en materia petrolífera para actuar con eficiencia en el desempeño de cargos técnicos directivos relacionados con la minería e industrialización del petróleo”. Los egresados del Instituto enorgullecieron a la Nación. Con la privatización de YPF el Instituto fue privado de sus recursos y depende de los cursos que realice. Esta frustración educativa debe sumarse al desmantelamiento del Laboratorio que Y.P.F. poseía en Florencia Varela, el más importante de Sudamérica y uno de los más afamados en mundo.

Este breve repaso de las ideas de Yrigoyen y su proyección a la actualidad, es un reconocimiento a quien fuera el más grande Presidente de la Argentina. También un llamado de atención para que los radicales no nos conformemos con “parches” al modelo energético neoliberal vigente.

Buenos Aires, octubre de 2011.
Gustavo A. Calleja
Presidente
Fundación Arturo Illia

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hermes, el ingrato


“Que los dichos del Gobernador Binner ameritan el más contundente rechazo no solo por maniqueos sino también por poco cortés hacia la historia de una fuerza política hermana con la que su partido comparte la pertenencia en la internacional socialista"

“Que las desafortunadas declaraciones del candidato a presidente Hermes Binner caracterizando de modo agraviante a insignes políticos que brindó la UCR a la República no hacen mas que herir el sentimiento radical”

“Que es falsa la disyuntiva entre lo viejo y lo nuevo planteada por Binner, por cuanto si la nueva política que él postula es producto de la descalificación y de faltar a la palabra, nosotros nos quedamos con la vieja política que condensa las buenas prácticas y las mejores tradiciones del radicalismo que fueron sustentadas en el pensamiento y en la acción por los radicales a los que hizo alusión”

“Que resulta conveniente recomendarle a Hermes Binner que en su condición de Gobernador se dedique a gobernar y en su condición de candidato presidencial a explicitar sus propuestas para dejar atrás las prácticas de la descalificación y de la ingratitud para con el partido que siempre le tendió una mano generosa”.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Masa Crítica


Domingo de tarde ventosa, con temperatura cuasi-otoñal, me llegué hasta los multicolores Silos Davis, a la convocatoria periódica de Masa Crítica Rosario, que según leí en la invitación recibida vía facebook se hace todos los primeros domingos de cada mes en unas sesenta ciudades en el mundo para promocionar el uso de la bicicleta.

Lo llamativo de la movida es que se trata de un espacio muy heterogéneo y muy horizontal, donde por ejemplo el itinerario se define sobre la marcha entre los presentes, así arrancamos por Bv. Oroño hasta el agrietado Bv. Segui para luego regresar por Avda. San Martín para aprovechar, según decían, el viento a favor.

Con muy buena onda fue el desarrollo de esta actividad con un lider que rollers y peluca azul mediante iba animando el encuentro, apreciando en general la buena recepción de automovilistas, motociclistas y peatones.

La nota de poco color la dieron unos pocos automovilistas que ganados por una histeria frenética en la apacible tarde dominguera sin dudar apretaron el acelerador contra la columna de ciclistas violentando incluso la luz roja del semáforo que les impedía el paso, otros en paralelo nos pasaron en contramano y a muy alta velocidad o en el caso de algunos motociclistas nos evitaron transitando por las veredas adyacentes.

Una tarde de domingo diferente que me permitió formar parte de ese núcleo de ciclistas que bregan por formar conciencia para que en nuestra ciudad se pueda instaurar la bicicleta como medio de movilidad económico, saludable y no contaminante y para que el estado municipal lejos del chamuyo pueda brindar la infraestructura que hace falta.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Arturo Illia


Invadido por la sorpresa leo, releo y vuelvo a releer la nota publicada en el matutino Rosario/12 y definitivamente concluyo en que se trata del juego de jugar imaginariamente con los ausentes en cuanto a que harían si vivieran.

Este juego me remite a recordar a un correligionario que en los plenarios partidarios ante cada situación anómala como muletilla vociferaba “qué diría Alem, qué diría Yrigoyen” y a recordar también mí reflexión de que simplemente no dirían nada por el hecho de ya no estar.

Motiva la redacción de estas líneas la utilización en este juego, en este caso político, de quien considero el ciudadano más respetado por los argentinos, hablo de Arturo Illia, entendiendo además que cualquier radical por más ignoto que sea no permitiría que se juegue con el nombre de una de las figuras más importantes del radicalismo.

Sorprende entonces su hijo Leandro con este juego para justificar su actual posicionamiento político, cuando sostiene que Don Arturo Illia preferiría estar “en la cantera del Frente Amplio Progresista” y por ende enfrentado a su Unión Cívica Radical donde orgullosamente tanto aportó, y a tal punto fue así que llegó a acuñar la frase “es difícil ser radical pero vale la pena serlo”.

Sinceramente no se que preferiría hoy Arturo Illia, de lo único que si estoy seguro es que honrando una conducta intachable, sin dobleces, retacearía su apoyo a quien dilapida fortuna en publicitar actos de gobierno, de que no abrevaría en la práctica del transfuguismo y absolutamente persuadido de que le pondría el hombro a su querido partido como lo hizo a lo largo de toda su vida.

jueves, 28 de julio de 2011

Ricardo Balbín a 107 años de su natalicio


Breve biografía de Ricardo Balbín

Por Diego A. Barovero

Ricardo Balbín nació en la Ciudad de Buenos Aires el 29 de julio de 1904. De muy pequeño debió afrontar grandes responsabilidades, ya que en 1909 su madre es trasladada a España por problemas de salud y Ricardo debió hacerse cargo del cuidado de sus hermanos menores. La familia Balbín se trasladó a las ciudades de Azul y Ayacucho. En esta última ciudad inició al año siguiente sus estudios primarios.

En 1916 Balbín tuvo su primer acercamiento con la política, ya que viajó a Buenos Aires junto con su padre para asistir a los actos de asunción del presidente Hipólito Yrigoyen, consagrado por primera vez por el voto popular. Ese mismo año comenzó sus estuidos secuendarios en el Colegio San José de la Capital Federal. En 1921 egresa de ese establecimiento con el título de bachiller con diploma de honor e ingresa en la Universidad de Buenos Aires para cursar la carrera de Medicina.

En 1922 se afilió a la Unión Cívica Radical, por entonces Marcelo T. de Alvear asume la presidencia de la Nación, sucediendo a Hipólito Yrigoyen.

Por problemas familiares, en 1924 debe trasladarse a la ciudad de La Plata, donde residirá por el resto de su vida. Por entonces, abandona los estudios de medicina y se inscribe en la Facultad de Derecho en la universidad platense.

Hacia fines de 1926 aprueba la última materia de abogacía y es expulsado provisoriamente de la facultad por su activa militancia estudiantil. En 1927 se recibe de abogado y consigue un empleo en la biblioteca de la legislatura bonaerense. En 1928 Balbín contrae matrimonio con Indalia Ponzetti. Es ya un activo dirigente del radicalismo de La Plata y como tal actúa en la campaña electoral de 1928 que conduce por segunda vez a la primera magistratura de la República a Hipólito Yrigoyen. Es designado fiscal del crimen por la intervención federal en la Provincia de Mendoza a cargo de Carlos Borzani.

En 1930 cuando por primera vez un golpe de Estado quiebra el orden constitucional en la Argentina Ricardo Balbín es elegido presidente del Comité de la UCR de la primera sección de La Plata. Cuando la dictadura de Uriburu convoca a elecciones en la Provincia de Buenos Aires como testeo de la situación política, Ricardo Balbín es candidato a diputado provincial. Tras el triunfo radical, los comicios son anulados por el gobierno de facto y no pudo asumir su cargo.

Durante toda la década del treinta, Balbín desarrolla una febril actividad política tendiente a derrotar al régimen fraudulento, lo que le deparó persecución y cárcel. Fue orador de las campañas de don Marcelo de Alvear y orientó el Movimiento Revisionista de la UCR bonaerense junto a Alejandro Leloir y Luis Cetrá. En 1940 Balbín es nuevamente electo diputado provincia, pero renunció a su banca debido a que los comicios habían sido escandalosamente fraudulentos.

Cuando los sectores alvearistas de la UCR comenzaron a propugnar una coalición electoral con otras fuerzas políticas, Balbín se opuso rotundamente y trabajó activamente para nuclear a todos los sectores radicales intransigentes. En 1945 se cumple su objetivo, cuando funda junto a otros dirigentes como Frondizi, Lebensohn, Larralde, Noblía, Sobral y otros el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR).

En las elecciones de 1946 cuando triunfa el peronismo sobre la Unión Democrática, integrada por la UCR y otras fuerzas, Balbín es electo diputado nacional y sus pares lo eligen presidente del que se conocerá como “Bloque de los 44”.

Desde el parlamento desarrolla una firme acción opositora contra el gobierno de Perón. Su ferviente defensa de la libertad le cuesta múltiples procesos por desacato a la figura presidencial. En 1949 es expulsado de la Cámara de Diputados para ser sometido a proceso penal. Elegido por su candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 1950, es detenido el mismo día de los comicios. Fue procesado por desacato al presidente de la Nación y cumplió condena en el penal de Olmos. A fines de 1950 es indultado por el presidente Perón, medida rechazada por Balbín quien solicita que continúe el proceso, ya que en la causa no había recaído sentencia firma contra él.

Ya liberado, la Convención radical lo proclama candidato a presidente de la República, acompañado en la fórmula por Arturo Frondizi para las elecciones de noviembre de 1951. El peronismo derrota a la UCR y Perón es reelecto. Ricardo Balbín continúa su militancia en el sector intransigente del radicalismo. En 1954, Balbín apoya la elección de Arturo Frondizi como presidente del Comité Nacional de la UCR.

En 1955 la llamada Revolución Libertadora derroca al régimen peronista y su líder debe exiliarse. Los partidos opositores, entre ellos la UCR, apoyan al gobierno de facto presidido primero por el General Eduardo Lonardi y tras su renuncia por el General Pedro Eugenio Aramburu.

En 1957, la UCR se divide en torno a la candidatura presidencial de Arturo Frondizi, proclamado por la mayoría de la Convención del partido en Tucumán. Los disidentes, unionistas, sabattinistas e intransigentes bonaerenses liderados por Balbín, se nuclean en la UCR del Pueblo que preside Crisólogo Larralde. Los partidarios de Frondizi formaron la UCR Intransigente.

Balbín es elegido en elecciones internas como candidato presidencial por la UCR del Pueblo, acompañado por Santiago del Castillo como vicepresidente (Triunfaron sobre la fórmula Zavala Ortiz-Sanmartino). No obstante, debido a un pacto secreto sellado por Rogelio Frigerio con Perón en el exilio que desvió el voto peronista hacia los candidatos de la UCRI, Ricardo Balbín fue derrotado por Frondizi en los comicios presidenciales de 1958.

En 1959 Balbín es elegido presidente del Comité Nacional de la UCR del Pueblo. Es un firme opositor al gobierno de Frondizi, el cual, jaqueado por las presiones militares y la pérdida de apoyo del sindicalismo peronista, fue removido del mando en marzo de 1962.

Por entonces, Balbín impulsa desde la presidencia de la UCR del Pueblo un acuerdo programático llamado Asamblea de la Civilidad en defensa de las instituciones republicanas entre todas las fuerzas políticas incluyendo al peronismo.

En 1963 renuncia a la posibilidad de ser nuevamente candidato a presidente e impulsa la candidatura del cordobés Arturo Illia quien, proclamado candidato por la UCR del Pueblo, triunfa en los comicios de ese año asumiendo la presidencia el 12 de octubre.

A pesar de presidir un gobierno austero y que exhibía notables índices de eficacia administrativa, Illia fue derrocado en 1966 por el accionar conjunto de un plan conspirativo de las Fuerzas Armadas, el sindicalismo peronista, la prensa y algunas empresas multinacionales. Se establece la dictadura del general Juan Carlos Onganía.

Hacia 1970, Ricardo Balbín continúa su prédica en pos de la unidad nacional e impulsa la creación de la Hora del Pueblo, donde se integran los partidos políticos argentinos mayoritarios en reclamo de la vuelta a la legalidad constitucional.

En 1972, triunfa en las elecciones internas sobre Raúl Alfonsín y es elegido candidato a presidente de la Nación. En la fórmula lo acompañó el cordobés Eduardo Gammond. A fines de ese año, cuando Juan Perón retorna por unas semanas al país, Balbín se encuentra con él y, sorteando un obstáculo circunstancial (una medianera) ambos líderes se encuentran y en su abrazo sellan para los tiempos la unidad de las fuerzas democráticas y populares argentinas.

En las elecciones del 11 de marzo de 1973 Balbín obtiene algo más del 22 por ciento de los votos siendo derrotado por la fórmula del FREJULI Cámpora-Solano Lima que no obtiene más del cincuenta por ciento de los votos. Según la enmienda constitucional vigente, debía realizarse una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados. Sin embargo, Ricardo Balbín resignó esa posibilidad convencido que la gran mayoría de los argentinos había optado por devolverle el poder al justicialismo.

Tras el regreso definitivo de Perón al país, Cámpora, objeto de múltiples presiones, renunció a la presidencia. Su sucesor Lastiri convocó a comicios presidenciales parasetiembre de 1973. Hubo gestiones oficiosas para lograr una fórmula de unidad nacional Perón-Balbín, pero esto no fue posible. Cada partido concurriría con sus candidatos. Nuevamente le correspondió a Balbín encabezar la fórmula radical, esta vez con el joven senador Fernando de la Rúa como aspirante a vicepresidente. Más el arrollador triunfo del general Perón era inevitable. Su tercera esposa María Estela Martínez, conocida como Isabelita, fue elegida vicepresidente.

El 1 de julio de 1974 falleció Perón y en su sepelio, fue Balbín quien realizó el más sentido homenaje: “Este viejo adversario, despide a un amigo”.

El gobierno peronista presidido por Isabel fue decayendo en la consideración y el apoyo popular. Se creó un clima de golpe de Estado que rápidamente ganó la calle. Balbín intentó varias veces convencer a la presidente que era necesario introducir cambios en el rumbo y despedir a funcionarios como José López Rega. Sin embargo nada se hizo.

A principios de 1976 se realizaron varias reuniones multipartidarias para intentar reencauzar al país y evitar el golpe militar. Pero no fue posible. A mediados de marzo Balbín se dirigió al país por televisión llamando a la unidad nacional y a apoyar la legalidad. Dijo “Si se espera la ruina, en la ruina encontrarán una bandera. No se realizará el país sino sobre la base de la unión de los argentinos...”. El 24 de marzo Isabel era derrocada, clausurado el Congreso y proscriptos los partidos políticos. Comenzaba el llamado proceso de Reorganización Nacional.

Durante los años duros de la dictadura militar, Balbín procuró por todos los medios mantener unido al radicalismo y conservar la línea de diálogo entre los partidos políticos y el gobierno de facto. En 1980 viajó al Vaticano a entrevistarse con el Papa Juan Pablo II y a su regreso, impulsó el nacimiento de la Convocatoria Multipartidaria, recreando ele spíritu de unidad nacional que venía pregonando desde varias décadas atrás.

Hacia 1981 su actividad política fue declinando, debido a su estado de salud. Aún en una cama ortopédica instalada en su casa de La Plata, seguía recibiendo dirigentes políticos que concurrían a pedir consejo o a intercambiar ideas.

Finalmente su vida se agotó el 9 de setiembre de 1981. Su sepelio, que convocó a millares de argentinos, se transformó de hecho en el primer acto de oposición masivo al régimen militar imperante que reclamaba – igual que lo había hecho Balbín – el retorno a la democracia.

En tiempos signados por la inestabilidad institucional y el desencuentro, Ricardo Balbín marcó el sendero de la búsqueda de la armonía entre las fuerzas políticas populares y democráticas de la Argentina para reconstruir el ideal republicano.

La figura de Ricardo Balbín, su ejemplo de vida, su modelo de conducta, su compromiso con una causa, siguen siendo un norte para la dirigencia política y el pueblo argentino todo.

Fuente: http://ricardobalbin.tripod.com/biografia.htm

sábado, 23 de julio de 2011

El trágico final de una niña


Una niña. Era una niña. Es trágico. Hoy, 23 de julio de 2011 ha muerto Amy Winehouse, en circunstancias que todavía no se han aclarado (aunque no nos cueste imaginar). La encontraron muerta en su piso de Candem, y nos deja muchas promesas sin cumplir, un disco tremendo llamado Back To Black (Island, 2006) y una voz inconfundible y eterna. Buitres y demás animales del fango se frotaran las manos con su muerte, al igual que hicieron con sus escarceos en vida, y porque no decirlo, en parte responsables de este horrible final. Y de verdad, Amy Winehouse era una niña. Alcohólica y drogadicta, pero una niña de 27 años que pasó su mayoría de edad entre focos, paparazzis y malas influencias. Un juguete roto, aunque la expresión parezca ya una broma.

Hace unas semanas Amy Winehouse daba su último concierto completamente ebria delante de una audiencia que la abucheaba. Era la caricatura de una artista genial, carismática como pocas y con una carrera fantástica truncada por estúpidos clichés del éxito. Y mientras la prensa rosa y el público biempensante la atizaba considerando que vivía en los caprichos y devaneos de artista consentida, Amy Winehouse, al igual que muchos otros grandísimos cantantes, era una enferma. Y nadie pudo o supo ayudarla. Oirán muchas cosas los próximos días. Sacaremos lo malo y más malo de Winehouse y de su entorno. Demonizaremos a su ex marido, el problemático Blake Fielder-Civil. Como dijo su padre ante el parlamento inglés: “el gobierno gasta 400 millones de libras en programas de rehabilitación, pero si alguien quiere abandonar voluntariamente las drogas, apenas recibirá ayuda”. Probablemente a Amy Winehouse no le faltó nunca el aliento de un asesor financiero, un directivo discográfico o un representante, pero nadie pudo ayudarla con su enfermedad.

Nacida en 1983 en Londres y de ascendencia judía, Amy Winehouse bebió de las fuentes del jazz y del soul y labró una voz mágica de contralto que le valió una firma con Island Records sin haber cumplido la veintena. Frank (Island, 2003), fue su primer disco, una pequeña maravilla soul, con un gusto exquisito por el R&B. Un grandísimo debut que quedo empañado ante Back To Black (Island, 2006), una de las joyas de la última década. Un tratado de voz y música del alma, que marcó la senda de la resurrección de un estilo y que nos dejó canciones eternas: Rehab, You Know I’m No Good, Tears Dry On Their Own o Back To Black.

Yo me quedo con la Amy Winehouse de Back To Black (Island, 2006). Lo escucharé una y otra vez. Porque ahí está ella, enorme, carismática, con una voz que sale del alma y que llega al alma. Yo me quedo con la Amy Winehouse guapa y desafiante. Esa artista que parecía que venía de los 50 para romper corazones y meternos en problemas. Me quedo con su mirada profunda, de raza perdida. Me quedo con la Amy Winehouse que pierde en Love Is A Losing Game.

Why do I wish I never played
Oh what a mess we made
And now the final frame
Love is a losing game

Descansa en paz, Amy Winehouse.

Era una niña.

Fuente: http://blogs.revistagq.com/milmaneras/

Esta entrada se publicó el Sábado, 23 Julio 2011 a las 22:47 (hora española) por Fermín Zabalegui.