jueves, 26 de abril de 2012
Orgullosa gestión
lunes, 16 de abril de 2012
Yrigoyen, el petróleo, y la dependencia no competitiva

por Gustavo Calleja (*)
Hipólito Yrigoyen es recordado generalmente como el primer presidente elegido por la voluntad popular libremente expresada y por ser uno de los fundadores de
Pero se mencionan bastante menos:
a) el inicio de la mediación en las relaciones laborales y sus fallos favorables a los trabajadores y sus leyes específicas;
b) el prestigio internacional logrado por la neutralidad argentina –nunca declarada oficialmente por ser el estado natural entre las naciones- en la primera guerra mundial;
Es común entre algunos historiadores, especialmente los de origen o simpatías peronistas o lucrativistas, mediáticos en extremo, olvidarse de la importancia del tema petrolero en su derrocamiento; es el caso del antirradical anarquista violento Osvaldo Bayer –integrante de grupo de intelectuales dependientes denominado Carta Abierta- y del fabricante de relatos históricos adecuados a quien los paga, Felipe Pigna. Suelen también recordar parcialmenten los lamentables y serios incidentes de La Forestal, los talleres Vasena y las huelgas de la Patagonia, en los que tuvieron especial participación los poderes empresarios agrarios e industriales, los anarquistas violentos para los cuales existen crímenes buenos y malos, los grupos de choque de la derecha política manifiestamente antirradical y el gobierno chileno.
Como sostiene Ricardo Rojas, Yrigoyen era conciente que necesitaba las riquezas del subsuelo para hacer realidad una de sus más claras premisas: “La democracia no consiste sólo en la garantía de la
Interesa señalar que los lineamientos de política energética enunciados por Yrigoyen siguen vigentes en la mayoría de los países del mundo: bien estratégico vinculado a los intereses vitales de las naciones; de allí las guerras actuales en Irak y Asia Central y la importancia política adquirida por
El reciente caso de Brasil, donde mediante la aplicación constante de un modelo nacional, estatal, racional y centralizado en Petrobrás –creada por el General Horta Barboza en
A fines del Siglo XIX
Julio A Roca y Nicolás Avellaneda son los responsables del Código de Minería que provincializó el subsuelo –que era nacional desde la Revolución de Mayo, pues pertenecía a la Corona española y por ende no existían las provincias en cuanto entes autónomos- y prohibía la explotación estatal del mismo; era lo mismo que entregárselo a las petroleras. Roca, además de repartir el suelo entre sus amigos y su familia, también se encargó de facilitar el acceso al subsuelo, tanto a las mineras como a las petroleras, entre las que se destacaban
El descubrimiento del petróleo de 1907 y las circunstancias que recién hemos mencionado, dan nacimiento a una política nacional sobre los yacimientos, pues el conservador
Yrigoyen asume la presidencia sin contar con un solo senador propio y en medio del conflicto bélico mundial; debido al pobre desarrollo industrial interno, esa guerra repercutía en una seria escasez de importaciones, entre las que se encontraban los combustibles. El incumplimiento del acuerdo por parte del Presidente Sáenz Peña, al no intervenir todas las provincias, que estaban en manos de los conservadores, le crea a Yrigoyen una traba institucional de envergadura, materializada en el Senado. Por otra parte las medidas de protección al incipiente proceso industrial iniciado fueron rechazadas por el Congreso, en especial por el Senado. Comprende Don Hipólito, al igual que los marinos, que sin combustibles no hay industrias, ni trabajo, ni independencia económica. Es de señalar la relación entre la posición internacional de Yrigoyen manifestada en las reuniones constitutivas de la Sociedad de la Naciones, expresada por el Canciller Honorio Pueyrredón en 1920 al momento de retirar la Delegación por “La postergación de dos principios esenciales: admisión de todas las naciones e igualdad de todos los estados soberanos”, con la complicada situación económica y social que encuentra en 1916. Sin dudas, la posición argentina implicada la suposición –luego confirmada- de un próximo conflicto mundial frente a la cual deberíamos estar preparados y, a tal fin, el desarrollo de la industria del petróleo era previo al avance de
Al mismo tiempo la llegada del Radicalismo significó para el Régimen “falaz y descreído” en las palabras de Yrigoyen, la pérdida de sus “logros económicos”, vulgarmente denominados negociados; su odio visceral al gobierno de la “chusma radical”, como decían, los transformó en conspiradores sin escrúpulos Vastas extensiones del territorio nacional estaba despoblado, siendo escasos los argentinos que allí vivían, en especial en el sur patagónico. Las grandes empresas como La Forestal y las estancias sureñas constituían feudos, donde la presencia estatal nacional y provincial era, cuanto menos, tibia y resistida. Por otra parte, además de artesanos, comerciantes, profesionales y trabajadores, los europeos nos regalaban anarquistas violentos, contrarios al gobierno democráticos y cuyas actitudes son visibles en
En 1919 Yrigoyen intenta modificar el Código de Minería expresando en su proyecto de ley- no tratado por el Senado- “que era necesario conservar para la Nación la utilización múltiple de las riquezas petroleras, a fin de evitar que el interés particular las malgaste, que la ignorancia o precipitación las perjudique o la negligencia o incapacidad económica la deje improductiva”; en ese mismo proyecto “se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios”. Los conceptos vertidos nos están indicando, además de una acción políticamente soberana, que ese gobierno radical estaba propugnando al decir “explotación cuidadosa”, lo que hoy se conoce como racional y sustentable.
Sostenía el Presidente que “La riqueza de la tierra como la del subsuelo mineral de la República, no pueden ni deben ser objeto de otras explotaciones que las de la Nación misma”; “A fin de evitar que se repita lo ocurrido con el suelo fiscal y conservar los beneficios del petróleo para el pueblo de la República, es menester organizar un régimen legal que consulte las exigencias del interés de la Nación, poniendo en manos del Estado el dominio efectivo de los yacimientos petrolíferos y confiriéndole el monopolio de su explotación y comercialización”. Razonemos que estas definiciones son perfectamente aplicables a la Argentina actual.
Yrigoyen era conciente de las situaciones señaladas; influenciado por su Ministro de Marina Federico Álvarez de Toledo, en base a las informaciones que sobre el tema le brindada su embajador en los Estados Unidos Tomás Le Breton, a las dificultades que encontraba el accionar de la Dirección de Explotación y ante la negativa del Congreso de tratar sus proyectos recientes nacionalizando las minas de petróleo, hulla y hierro y expropiando la totalidad de las concesiones mineras anteriormente otorgadas, decide transformar a la Dirección de la Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia en
Es Justo quien da nacimiento a
Le toca a Marcelo T. de Alvear la concreción de las ideas fundamentales de Yrigoyen; no existen diferencias entre ellos pues sus objetivos eran los mismos. A instancia de su Ministro de Agricultura Tomás Le Breton – continuado posteriormente en sus funciones por Enrique Mihura-, Alvear designa al frente de Y.P.F. al militar más brillante, el Cnel. e Ing. Civil
Afirmaba Mosconi –un General en actividad que dependía, en comisión en Y.P.F., del Ministro de Agricultura Le Breton cuando el Ministro de Ejército era Agustín P. Justo- en febrero de 1927, en una conferencia pronunciada en el Centro Naval en pos de la sanción de la Ley de Nacionalización del Petróleo: “Por el norte, señores, quiso penetrar la invasión española con Pezuela, para ahogar nuestra naciente independencia política. Por el norte, argentinos, ha dado su primer paso
Sostenía Yrigoyen que “El gobierno no cederá ni un adarme de las riquezas públicas, ni cederá un ápice del dominio absoluto sobre ellas”; “La autonomía de las Provincias no es de sus gobiernos, es de sus pueblos”. Es bueno que nos preguntemos si se adaptan a estas premisas yrigoyeneanas tanto las Leyes menemistas de Privatización de Y.P.F y Federalización del Subsuelo –no votada por el Radicalismo-,
Esos son los principios señeros con los trabajaron Alvear y Mosconi y que permitieron a éste último, anunciar el 1º de agosto de 1929 la Toma del Mercado de los Combustibles Líquidos. Fue la culminación de un sueño soberano pensado por Yrigoyen, ejecutado por Alvear, Mosconi y Le Breton y Mihura y culminado por Yrigoyen y Mosconi. Actualmente, Argentina es el único país en el mundo sonde los gobernadores tienen a su cargo la gestión hidrocarburíferas; es inimaginable pensar que los gobernadores de Texas o Río de Janeiro compartan los temas petroleros con sus respectivos presidentes. El Gral. Mosconi fue uno de los jefes que permanecieron fieles al gobierno constitucional de septiembre de 1930; fue tanta su admiración por Yrigoyen que de ser un militar profesional se transformó en un militar radical; Adolfo Silenzi de Stagni poseía una carta de Mosconi a Yrigoyen donde le hacía saber sus intenciones de afiliarse al Radicalismo.
Como premio a la continuidad de la acción de Yrigoyen y Alvear se llega a 1929. Ese año, con la anuencia de Don Hipólito, afirmaba Mosconi:
“El 1º de agosto de 1929 es una fecha memorable en la organización económica de la Argentina y por ende de la América del Sud”…”Un siglo antes se inició en el Plata el proceso de la independencia política de América Latina, en aquella campaña heroica que hizo sus primeras armas en San Lorenzo, tomó cuerpo en Chacabuco y Maipú y, luego de pasar por Lima, termina en Junín y Ayacucho, cerrando allí el período de dominación de España en el Nuevo Mundo. Pues bien, a semejanza de aquel gran movimiento continental que dio independencia política a nuestro continente, se encuentra en marcha el movimiento que terminará conquistando la independencia económica para nuestra América”…”El primer capítulo tiene realización feliz en Buenos Aires el 1º de agosto de 1929, fecha en que nuestro país rompe los trusts petrolíferos que hasta entonces impusieron sus exigencias y da a
Cómo consecuencia del proceso privatizador y desregulador instalado por el peronismo a partir de julio de 1989, los trusts internacionales Repsol-YPF, Pan American Energy, Total Austral, Tecpetrol, Vintage Oil, Petrobrás, Sipetrol, Chevron y Sipetrol, deciden libremente sobre nuestras riquezas hidrocarburíferas, los precios se ajustan al internacional, rige la libre disponibilidad de reservas y producción y sus ganancias toman el camino del mar. Son mucho más poderosas que las provincias y son las reales definidoras de las políticas que se aplican.
Mosconi apenas asumió Yrigoyen su segundo mandato le presentó la renuncia y fue confirmado después de cuatro meses; a partir de ese momento recibió de Yrigoyen todo su apoyo y terminó transformándose en yrigoyenista, al igual que la mano derecha en su gesta el Gral. Alonso Baldrich. Sostenía el Director General de YPF que “Mi acción fue posible merced a esa sombra moral ante la que pasaban los millones sin conmoverlo”.
Cuenta Raúl Larra en “Mosconi: General del Petróleo” que “Junto con otros jefes leales, Mosconi tomó posición defensiva en el Arsenal de Guerra: Le hizo saber al vicepresidente Martinez que podía contar con las fuerzas de Campo de Mayo y del Arsenal. Este le contestó que su renuncia era espontánea y definitiva. Entonces Mosconi y sus amigos abandonan el Arsenal”. Continúa Larra diciendo que Mosconi “Apenas conoce la nómina de los colaboradores de Uriburu…advierte que su tarea en Y.P.F. ha terminado”. Recordemos que el primer Ministro de Agricultura de Uriburu es un abogado cuyo estudio tenía como principales clientes a varias empresas petroleras extranjeras. Tampoco olvidemos que en ese golpe petrolero tuvo participación destacada, a pesar de tener solamente el grado de capitán y 35 años,
Yrigoyen plantea como eje de su campaña electoral de 1928 la obtención de su Ley Nacionalizadota del Petróleo. En un Mensaje al Congreso afirmaba el Presidente: “La riqueza petrolífera
La visión de Yrigoyen en defensa del desarrollo industrial de la República se manifiesta cuando señala: “El petróleo debe utilizar para el desarrollo de las industrial nacionales, pero desechando la idea de acelerar la extracción para llegar a exportarlo; esa riqueza es más útil al País en estado de combustible que transformada en valor metálico”. Mencionamos en esta charla a la actual posición del Presidente Lula, pero como no va a tener vigencia este concepto yrigoyeneano si en la actual crisis energética integral de nuestra país las exportaciones indiscriminadas, unidas a una explotación intensiva e irracional de los yacimientos, son y han sido las causas principales de
El programa energético de
Yrigoyen también consideraba la situación de los servicios públicos, casi totalmente en manos privadas en 1916. Manifestaba: “El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales, que respondan principalmente a las realización de servicios públicos, y si en alguna parte esas actividades deben sustituirse en lo posible a las aplicaciones del capital privado, es en los países de desarrollo constante y progresivo, como el nuestro, donde el servicio público ha de considerarse principalmente como instrumento de gobierno”.
Y.P.F. significó la aparición de técnicos argentinos que llegaron a ser considerados entre los mejores del mundo. Uno de los discípulos de Mosconi fue Ing. Julio V. Canessa, quien obtuvo del Presidente Perón la creación de Gas del Estado en 1946, empresa de la cual fue su primer Director General. Canessa era un ypefeano yrigoyenista; es considerado el padre
Estos términos yrigoyeneanos de Canessa, tan vigentes en la actualidad, son compartidos por el yrigoyenista
Desde 1989 rigen las leyes del mercado, desreguladoras y privatizadoras, que han librado a las concesionarias de su obligación esencial de invertir y han suprimido el derecho de los argentinos a acceder y permanecer en esos sistemas de servicios, ahora, el que no puede pagar se queda afuera de los mismos.
La Ley de Nacionalización que no pudieron conseguir ni Irigoyen ni Alvear se plasma en el Art. 40 de
La firma del convenio con la Facultad de Ingeniería de
Este breve repaso de las ideas de Yrigoyen y su proyección a la actualidad, es un reconocimiento a quien fuera el más grande Presidente de
jueves, 5 de abril de 2012
Otro Vicepresidente
Muchos prohombres ha tenido la Unión Cívica Radical. Unos han traído a ella la claridad de su inteligencia, otros la hondura de sus conocimientos, algunos el ímpetu revolucionario. Elpidio González pudo darnos todo eso pero nos dejó algo muy superior: el legado de su estampa cristiana que se eleva como símbolo de las generaciones radicales.
Quizás nosotros hemos llegado a su vida, sin quererlo, demasiado tarde. Desde pequeños se nos parecía, más por intuición que por saber acerca de su vida, como un patriarca bíblico saliendo de los pasajes magníficos del Libro de los Profetas. Luego, los años permitieron que nos adentráramos en todos los aspectos de su existencia para conocer sus humildes orígenes, su actuación en las posiciones más elevadas, su lealtad y sus renunciamientos, y alcanzamos por último a contemplar su figura agigantada en dignidad, dando forma a un vigoroso discurso en los días de la postrer dictadura. Así, los mismos que intuimos en Elpidio González al apóstol, ya de hombres lo seguimos viendo como tal, pues no hay una sola variante en la hermosa línea de su vida que haga lícito apartarnos de este concepto. Elpidio González es conducta moral, es rectitud ciudadana, es una profunda lección de humildad para radicales y extraños.
Este tributo al recuerdo adquiere, hoy más que nunca, significado trascendente. En el torbellino de una humanidad convulsionada que tramuta a saltos la acción por el reposo, la violencia por la dulzura y, el progreso por el retroceso, debemos mantener viva la antorcha de luz que encendieron hombres como Elpidio González. En estas horas difíciles que nos toca vivir, no amilanan, al radicalismo las progresistas revoluciones sociales, pues la lucha es de la esencia radical. Nos inquieta sí la crisis de la moral y el abandono de los valores inmutables. Tememos a la desubicación de los conceptos y a las falsas imputaciones en una hora: como la presente, donde hay quienes confunden la defensa de la verdadera doctrina social, que está basado en el respeto del hombre, cualquiera sea su condición con la apología de un Estado personalista y totalitario que arrasa con toda expresión individualista. Nos agobia una postura económica prescindente de todo contenido espiritual. Combatimos una conducta política que para realizarse prescinde de las actitudes éticas y cae en la inconducta. Tememos, por fin, a una austeridad proclamada y no cumplida, y a las declamaciones constantemente enfáticas, inclinándonos por la obra silenciosa y fecunda. Por ello, llegamos a Elpidio González para proclamarlo como una esperanza de emulación ante los que están y para los que vienen."
VÍCTOR HIPOLITO MARTÍNEZ
(ex Vicepresidente de la Nación 1983-1989)
lunes, 27 de febrero de 2012
Sabattini, el "Tano" de Villa María

Qué Sucedió en Siete Días,
4 de febrero de 1947
“Del gobierno a casa”, fue una frase memorable de Yrigoyen. Cuando Amadeo Sabattini concluía en Córdoba su mandato gubernativo, parafraseó el concepto: “Del gobierno a la calle”. Lo hizo: no ha vuelto a ocupar funciones públicas. En rigor, cumplió mejor la sentencia de Yrigoyen; se fue a su casa de Villa María, de donde sólo ha salido a ratos en muchos años. Sale poco, habla menos. “Es el nuevo Peludo”, dicen admirativamente sus parciales. Lo mismo expresan, con sorna, los adversarios.
Siempre fue reacio Sabattini a las declaraciones periodísticas; son la excepción. Lo habitual es que se filtren impresiones a través del círculo íntimo: Sabattini dice tal cosa, Sabattini opina tal otra. El 4 de junio no cambió ese hábito: algunos comentarios breves, una nota al comité nacional, repudiando todo pacto: varios discursos en la campaña previa al 24 de febrero... Entró después en prolongada etapa de silencio. Nadie había recogido, desde hace mucho tiempo, su opinión categórica sobre temas candentes del radicalismo y del país. Qué acometió esta tarea: lo entrevistó y Sabattini ha roto su mutismo.
Vale la pena recapitular la acción política de Sabattini en los últimos años, para ubicar mejor sus juicios en espacio y tiempo. Vuelto al llano en 1940 desde su “cueva” provinciana, influye ostensiblemente en la orientación radical. Da el espaldarazo a candidatos: Del Castillo, su sucesor en el gobierno, fue “hechura” suya. Rehúsa posiciones legislativas. Pudo ser senador nacional en dos oportunidades: prefirió ser “simple soldado”. El sabe por qué, comentaron sus opositores: Sabattini fracasaría en el Congreso; en cambio, convence y persuade en el ámbito de su consultorio médico.
Abril de 1943. El líder cordobés anuncia, si la guerra lo permite, un viaje a Europa, “en cuyo continente se están gestando hechos sociales que repercutirán en el futuro de la humanidad, y que es interesante estudiar”. Visitaría Portugal, España, Francia e Italia. Itinerario sugestivo –anotan quienes no comulgan con don Amadeo–; son países totalitarios, o sojuzgados por el Eje.
El viaje queda en proyecto: llega la revolución en junio. En Córdoba, el gobernador Del Castillo es depuesto, como todos los otros, pero pasa a ocupar la presidencia de la Corporación de Transportes en Buenos Aires. Surge, en el lenguaje político de la hora, un calificativo: colaboracionista. Lo es, para la oposición, Santiago del Castillo. ¿Contaba con el asentimiento de Sabattini? ¿Se iba a radicalizar, por conducto de éste, la revolución? La historia dará mejor respuesta. Mientras tanto anotan los contemporáneos: “Galoparle al costado” (usando una expresión familiar a Yrigoyen) fue la táctica aconsejada, ante el poder de facto, por intransigentes de alta jerarquía.
Después del 4 de junio se atribuyen a Sabattini actividades sigilosas para “copar” o respaldar la revolución. Conversa con jefes militares; ¿lo escuchan? Pareciera que no; Sabattini se exilia voluntariamente en Montevideo. “No quiere que lo manoseen –dicen algunos–: va a preparar la revolución...” El presidente Ramírez, por mediación de Elpidio González, le pide que colabore para la unión de los argentinos. Se concerta una entrevista que no llega a realizarse. Perón se opone, es la explicación. Vuelve Sabattini al Uruguay, donde reedita su aislamiento; San Ramón, villa apartada de Montevideo, es su nuevo retiro.
Marzo de 1945. Sabattini vuelve al país. De nuevo en Villa María, insiste en su antigua postura: “El radicalismo es la fuerza rectora del país. Nada de frentes populares”. Paralelamente, la cantilena pública: “Lo han llamado de Campo de Mayo. Es el hombre que une”. Más tarde: “Se entrevistó con Perón en el yate Adhara”. Sabattini deja hablar... En septiembre del ‘45 insiste el eco general: “Conversó con Perón en Córdoba”. Esta vez sale al cruce del rumor: “No me moví ese día de Villa María”. Y agrega, en un principio de definición: “Estamos contra el 6 de septiembre y contra el 4 de junio. Pronto se terminará el colaboracionismo”. Un mes después felicita al general Avalos por haber “posibilitado comicios libres sin candidatura oficial”. Protestan muchos radicales: nadie puede negar –afirman– que Perón es el candidato oficial. En la convención piden sanciones contra Sabattini.
La mayoría radical acepta la unidad democrática. Sabattini acepta la decisión, pero no actúa en la dirección de la campaña. En una breve gira, combate en el mismo tono “al régimen militar y a la oligarquía conservadora”. Cuando en Tucumán atacan su convoy a balazos y resulta herido en una oreja, ocupa la tribuna: “Los enemigos del radicalismo sólo desean instaurar un régimen de terror nazifascista como los que causaron la desgracia a Italia y Alemania”. Sabattini no es totalitario, observan los que recuerdan que proyectaba un viaje a esos países.
Después de la elección presidencial, Sabattini se aisló una vez más en Villa María. Aislamiento a medias. A su finca han llegado últimamente –lo divulgan a voces en la ciudad– visitantes secretos: figuras políticas, militares, hombres públicos del continente. Háblase de dos emisarios de Perón; con el primero se entrevistó; al segundo no lo habría recibido.
Villa María ostenta como sello típico su condición de residencia del ex gobernador. Pero el prestigio nacional de Sabattini es una cosa, y el local es otra. Los candidatos a intendente que él propicia vienen siendo derrotados. Un ex sabattinista, ex lustrador de calzado, ex fotógrafo ambulante y actual director del periódico Tercero Abajo, el “Turco” Salomón Deiver, es su enemigo pequeño; lo vence en los comicios municipales. Es la contrafigura del líder dicharachero, conversador, autopropagandista.
Los hábitos de Sabattini son notorios. Casi nunca sale de la casa: sólo para asistir a algún enfermo en consulta. De vez en cuando toma un helado en una confitería central. Mucha gente de Villa María casi no lo conoce, pero recuerda anécdotas graciosas. Ciertas tardes se lo ve regar el jardín de su casa, en salida de baño y con boina. Suele pasear por la cuadra en la misma indumentaria. Es sobrio en las comidas. Recuérdase una de sus cenas, cuando era gobernador. El menú: sopa, papas hervidas con aceite y café. El costo: 60 centavos. Glosa él mismo su sobriedad: “Soy un médico de campaña, y en otras épocas he vivido gastando muy poco, ya que mis costumbres son las de un campesino. No aspiro a ninguna clase de riqueza. Hoy nosotros somos los verdaderos descamisados”.
La casa de Amadeo Sabattini padece los estragos de los años. Para mucha gente la personalidad de su ocupante (esquiva, callada, hosca, austera, contradictoria) trasciende a las paredes.
Los enfermos aguardan en una habitación modesta; por todo moblaje, cinco sillas viejas, de estilos diferentes, y una mesa de revistas.
Hasta allí llegan los enviados de Qué, un cronista, con su cuestionario; su acompañante, con la intención de tomar fotografías.
Aparece el dueño de casa: gesto duro, ojos grandes, oscuros y saltones. Conduce a sus visitantes a su despacho-consultorio. En el trayecto, un corredor ancho, en penumbra densa, y otra dependencia privada, también oscura.
El despacho (la “cueva del Peludo”, como dicen algunos) no puede compararse con ninguna figura geométrica definida; rectangular en apariencia, tiene más de cuatro muros. En el techo, algunos ángulos ligeramente abovedados, y una claraboya. Pocos muebles. Un escritorio y un sillón giratorio. En un ángulo, sobre un armario, un diminuto busto de Yrigoyen, como único detalle ornamental. Tres sillones se apoyan sobre una de las paredes: son antiguos, forrados en blanco. Una camilla para la revisación de enfermos completa el moblaje visible; el resto se oculta en la semipenumbra de una zona irregular y estrecha de la habitación. Hay en todo reminiscencias de la casona de Yrigoyen, en la calle Brasil. Mientras Sabattini repasa con la vista el cuestionario, lo observan sus visitantes: es delgado, aunque sus íntimos dicen que ha engordado mucho en los últimos meses. Su atuendo de entrecasa es negligé: guardapolvo de médico, camisa de cuello grande, corbata de grueso nudo.
La pregunta inicial aborda el tema básico: ¿Se mantendrá unido el radicalismo? Otras se subordinan a ella: ¿Qué harán los intransigentes? ¿Cómo será encarada, en definitiva, la reorganización?
Sabattini relee una vez más el cuestionario, y se decide a hablar.
–Bien (hay decisión en el tono), esto se contesta muy fácilmente. Tome nota:
“En primer término es menester dejar aclarado que el concepto de unidad es fundamental y más en esta hora, en la que el radicalismo unido debe servir a los intereses del país, analizando desde la oposición la obra que se iniciara desde su fundación y que nadie será capaz de menospreciar y menos confundir.
“Nada tenemos que decir los radicales intransigentes, ni nada diremos de las autoridades partidarias. Si luchamos tesonera y limpiamente para imponer nuestra interpretación del radicalismo, es porque creemos que el radicalismo necesita una renovación de hombres y de conducta.”
–¿Su posición con respecto a la junta de los 15?
–Tengo confianza en ellos. Los radicales somos soldados disciplinados.
El cuestionario no comprendía específicamente la situación internacional argentina. Sabattini, espontáneamente, aborda el tema:
–Esencialmente en el orden internacional no estamos con nadie. Ni con el totalitarismo ruso, ni con el imperialismo yanqui. En la tercera guerra mundial que se avecina también seremos neutrales. Entendemos que más vale una gota de sangre argentina que todos los causantes de las luchas fratricidas mundiales, que se concretan hoy en los dos factores que se enfrentan: el totalitarismo y el imperialismo.
–En consecuencia, ¿su postura en materia internacional no se ha modificado después del conflicto bélico?
–Los hechos nos han dado por segunda vez la razón. Fuimos neutrales creyendo que las luchas anteriores no eran para un mundo mejor. El mundo quedó igual o peor que antes. Por eso hoy me ratifico en la posición: seremos por tercera vez neutrales. Esto nos separa, profundamente, de un sector de nuestro partido que, por lo menos, creyó que la última guerra fuera redentora.
–Los gobiernos anteriores, y el mismo de la revolución, mantuvieron una política neutralista. La campaña electoral del coronel Perón se cumplió bajo un lema antiimperialista. ¿En qué coincide su posición en materia internacional con estos antecedentes?
–Es menester aclarar que un mundo nos ha separado de los gobiernos anteriores totalitarios; con el presente, también totalitario, se impone advertir que si no está sentado en la mesa de Mr. Braden, lo hará en breve. Sí, su lema electoralista fue: “O Braden o Perón”. Pero no lo dude, en breve será “Braden y Perón”.
El cuestionario comprende una pregunta sobre la posición de Sabattini frente a las realizaciones políticas, económicas y sociales que cumple o puede cumplir el gobierno nacional. La interrumpe, tajante:
–Nada injusto ha sido otorgado a la clase obrera en los últimos tiempos. Tiene derecho a asegurar su bienestar. Las mejoras conseguidas en su lucha reivindicativa deben defenderse vengan de donde vengan.
El cronista insiste:
–¿Perspectivas del movimiento intransigente? ¿Verdaderos alcances de la reorganización radical?
–Ya le he dicho todo. Nada tengo que agregar. Relea los puntos anotados, desentrañe su sentido y verá que todo ha sido dicho.
La conversación deriva a otros tópicos de orden general, dentro del cuadro cívico. Concluye Sabattini:
–Creo en la necesidad de partidos fuertes, ya que son imprescindibles para la existencia de una democracia. Pero rechazo toda clase de alianzas, por considerarlas confusionistas y desteñidas. En esta hora grave es fundamental que se acentúe la pujanza de los partidos tradicionales, porque si no horas muy graves esperan al país.
La entrevista ha terminado. Sabattini, líder de la intransigencia, ha enfocado públicamente, por primera vez en mucho tiempo, a través de Qué, problemas de interés primordial para el radicalismo y la República.
Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Grandes entrevistas de la Historia Argentina (1879-1988), Buenos Aires, Punto de Lectura, 2002.
“Se ha hecho todo lo posible para localizar a todos los derechohabientes de los reportajes incluidos en este volumen. Queremos agradecer a todos los diarios, revistas y periodistas que han autorizado aquellos textos de los cuales declararon ser propietarios, así como también a todos los que de una forma u otra colaboraron y facilitaron la realización de esta obra.”
domingo, 19 de febrero de 2012
Yrigoyen

Un día como hoy, con su salud deteriorada el ex Presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen regresaba a Buenos Aires desde la prisión de la Isla Martín Garcia, producto del encarcelamiento impuesto por el régimen fascista.
El "crimen" de Yrigoyen fue sostener un proyecto de Nación que contenía el fortalecimiento de la independencia del Estado, su función como contralor y la afirmación de numerosos principios sociales.
El Radicalismo fue grande cuando tuvo proyecto nacional y vaya si lo fue de la mano del “Peludo”, por eso es inexplicable que en los tiempos que corren no se concrete la obligación moral y cívica de construir un proyecto de Nación que siempre fue la nota distintiva de la Unión Cívica Radical.
A ochenta años de este acontecimiento estar a la altura de las circunstancias, o simplemente hacer lo que se debe, estoy convencido sería el mejor homenaje que le podemos tributar a Hipólito Yrigoyen.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Ignotos

Con temperatura típica de verano, Ofelia salió como habitualmente lo hacía por las calles de Barrio Ludueña a realizar las compras del día, sin tomar nota que sus problemas auditivos le jugarían una muy mala pasada al no permitirle advertir el avance de una formación ferroviaria.
Así, los portales de noticias locales comienzan a dar cuenta de la mala nueva consignando: “una mujer fue arrollada por un tren”. Confirmándose la peor noticia, mensaje de texto mediante y con un lacónico contenido: “mirá La Capital on line, a Ofelia la pisó un tren”.
La bronca, la impotencia, la angustia, la tristeza ganan protagonismo a partir de este lamentado deceso. Ofelia, tucumana de nacimiento, excelente vecina, mejor amiga de quienes tuvieron la oportunidad de tratarla, noble, hacendosa, honesta y solidaria, tuvo un increible final.
A todas esas características, también había que sumarle su consecuente simpatía por el radicalismo, forjada a la vieja usanza, se nace y se muere simpatizando con determinado club de fútbol, se nace y se muere abrazando un ideario político.
Así era Ofelia, una ignota radical de Barrio Ludueña, de esas a las que el ex Rector de la U.N.R. Juan Carlos Millet define como “radicales del cuaderno del día de elecciones”, esos que al momento de puntear un padrón, sea partidario, académico o sindical se los tiene como parte segura del proyecto político.
Así, elección tras elección, sea interna o general, con orgullo y convicción daba su voto de confianza al partido de Alem e Yrigoyen. Vayan entonces estas lineas a modo de homenaje a Ofelia y a los ignotos afiliados partidarios quienes más allá de los “conductores” de turno son quienes dan razón de existencia a los partidos políticos.
