martes, 10 de diciembre de 2013

#30AñosDeDemocracia






“Compatriotas: Iniciamos todos hoy una etapa nueva de la Argentina. Iniciamos una etapa que sin duda será difícil, porque tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy y para los tiempos la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina."

”Sabemos que son momentos duros y difíciles, pero no tenemos una sola duda, vamos a arrancar los argentinos, vamos a salir adelante, vamos a hacer el país que nos merecemos. Y lo vamos a poder hacer, no por obra y gracia de gobernantes iluminados sino por esto que la plaza está cantando, porque el pueblo unido jamás será vencido.

”Una feliz circunstancia ha querido que este día en que los argentinos comenzamos esta etapa de 100 años de libertad, de paz y de democracia, sea el Día de los Derechos Humanos. Y queremos, en consecuencia, comprometernos una vez más: vamos a trabajar categórica y decisivamente por la dignidad del hombre, al que sabemos hay que darle libertad, pero también justicia, porque la defensa de los derechos humanos no se agota en la preservación de la vida, sino además también en el combate que estamos absolutamente decididos a librar contra la miseria y la pobreza en nuestra Nación."

”Este es un saludo nada más, y no hubiera sido completa la fiesta de la democracia argentina –por lo menos para mí- si no hubiera contado con la posibilidad de encontrarme nuevamente con ustedes para ratificar una vez más que soy el servidor de todos, el más humilde de los argentinos."

”Me comprometo nuevamente a trabajar junto con todos ustedes para concretar los objetivos que hemos pregonado por toda la extensión de la geografía argentina, y hacer ciertos esos objetivos que los hombres que nos dieron la nacionalidad nos presentan como un mandato que ahora sabemos está al alcance de nuestras manos."

”Entre todos vamos a constituir la unión nacional, consolidar la paz interior, afianzar la justicia, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que deseen habitar el suelo argentino”.

Discurso pronunciado por el Presidente de la Nación Dr. Raúl Ricardo Alfonsín el 10 de diciembre de 1983 desde los balcones del Cabildo, en la ciudad autónoma de Buenos Aires.

martes, 12 de noviembre de 2013

Muchas veces soñé curiosos sueños (*)





Muchas veces soñé curiosos sueños
que asomados al mundo del camino,
intentaron vivir fugaz destino
soñándose ya libres y sin dueños.
 
Uno una vez atravesó el espejo
buscando el escondite del olvido,
otro soñó en la infancia de los viejos
la vejez soterrada de los niños.
 
El más audaz enloquecido y ciego,
vió la pasión al borde del abismo
soñando los amores de otro sueño.
 
Pero al final volvieron y están quietos,
todos aquí a mi lado, ya dormidos,

por soñar otra vez que están despiertos.


(*) letra del Cuchi Leguizamón



domingo, 15 de septiembre de 2013

Un fogonazo de lucidez para cambiar mi vida para siempre




por Jorge Fernández Díaz (*)
Después de treinta y tres días de coma y desintegración física, mi padre tuvo la precaución de morirse. Aturdido por una tristeza demoledora, fui llevado por enfermeros a reconocerlo. Estaba destrozado, sobre la camilla última, y cuando lo vi me imaginé a mí mismo dormido para siempre, y a mi hijo parado donde yo estaba contemplándome con dolor. Fue durante ese preciso instante, dentro de ese fogonazo de lucidez (yo soy el próximo, pensé), en que decidí cambiar mi vida. La sensación de finitud, tantas veces racionalizada, me bajó por fin al cuerpo, y recontratar todo para seguir adelante de manera más plena se transformó en una desesperante misión. Tenía 45 años y aunque me creía único, no me ocurría en verdad nada distinto a lo que les sucede a miles y miles de hombres y mujeres que ingresan por diferentes razones en esa segunda adolescencia, en ese revoltijo existencial, en esa crisis de la mediana edad donde muchas cosas vuelcan.
Esta angustiante entrada en boxes, que tanto registran los consultorios psicológicos y las sesiones de couching empresarial, sucede a menudo por un duelo, un estrés, un crac emocional, un desengaño, un enamoramiento prohibido. También por algo menos traumático, como es la simple constatación de que, aunque maravilloso, estamos trabajando en un lugar equivocado. O que vivimos un inespecífico pero agudo malestar crónico. Woody Allen no ha dejado de escribir distintos desenlaces y vicisitudes de la misma situación: personas atrapadas en vidas falsamente satisfactorias. Prisioneros de jaulas doradas. Es que a veces nos pasamos la vida levantando, ladrillo a ladrillo, nuestra casa soñada, sin darnos cuenta de que estamos edificando nuestra penitenciaría. He escuchado cientos de historias sobre hombres y mujeres que tienen todo lo idealizado, y que a esa edad crítica se miran un minuto desde afuera y descubren con asombro que se han convertido en perfectos desconocidos. Muchos perciben que han traicionado su verdadera vocación, otros que han cedido demasiado a los deseos de los demás, y algunos que el amor vino con fecha de vencimiento, y que venció. Es cuando la tierra tiembla, cuando hay que bajar al sótano de nuestro inconsciente con los ojos bien abiertos y mirar lo que tanto temíamos. Cuando hay que cuestionar hasta lo incuestionable.
Se trata de un río torrentoso y hay que vadearlo, amigos. Algunos prisioneros no pueden, retroceden a la orilla y siguen con su frustración redimensionando sus metas y abrazándose a señuelos. Otros cruzan, mojándose hasta el cuello, y salen del otro lado y emprenden la segunda vida. Ese capítulo fascinante donde volvemos a creer en lo que hacemos, donde volvemos a amar después de haber amado y donde priorizamos los disparos: ya no tenemos una ametralladora, el parque está exhausto y ahora vamos tiro a tiro.

Mi padre no podía prever que su muerte iba a cambiar mi vida. Tal vez si lo hubiera sabido no se habría muerto. Pero estoy agradecido con esa última lección que me dejó un hombre que siempre fue libre, y que al irse me liberó de mí mismo.

(*) publicado en Diario La Nación

martes, 20 de agosto de 2013

Poema de amor para nadie en particular





Déjame tocarte con mis palabras
ya que mis manos yacen inertes
como guantes vacíos.
Deja que mis palabra
acaricien tú cabello
se deslicen por tú espalda
y te cosquilleen el vientre.
Ya que mis manos,
tan livianas y aladas como ladrillos
ignoran mis deseos
y se rehúsan tercamente
a realizar mis más
silenciosos deseos.
Deja que mis palabras
entren en tú mente
portando antorchas
déjalas entrar
voluntariamente a tú ser
para que te acaricien
suavemente desde adentro.

Poema tomado del film "Las sesiones" y googleado que fuera, la autoría del mismo corresponde a Mark O'Brien

El adiós





Apenas conocía a Miguel
Era un hombre demasiado discreto,
un hombre que se ignora
como a los seres buenos y nobles,
aquéllos que son incapaces de llegar a un acuerdo
con el temor que tienen a la incomprensión,
al temor a la ausencia de bondad en este mundo
y a la mentira,
porque saben de antemano que es una lucha perdida
y que el derrotado cubre de vergüenza su venganza.
No hay muchos hombres así,
Miguel era uno de ellos.
Estoy aquí para rendirle el homenaje oficial,
está el reconocimiento del Estado
y la pérdida de un hombre,
el vacío que deja atrás,
su ausencia, eso teje lazos insospechados, Miguel adiós.

Fragmento del film "El Ministro" adaptado ante la partida de Miguel Tombetta

sábado, 6 de julio de 2013

Militancia radical





El uso dentro del partido del término militante es relativamente nuevo, y fue acuñado en la segunda mitad de la década del ´60 como resultante de la intensa actividad que entonces se desplegaba en contra de todas las prohibiciones.

La prohibición, la supresión de las garantías individuales, el veto a la política y las cada vez más frecuentes persecuciones, le imprimían al acontecer político un grado de dramaticidad inédito.  El régimen militar de la Revolución Argentina asentaba las bases de la "doctrina de la seguridad nacional" con mas fuerza que la de "los bastones largos".

En ese contexto, el concepto "militante", que no era otra cosa que un "activista", emerge en forma contestataria, como una respuesta renovada, opositora, con vocación de lucha. Y lo hace obedeciendo al mismo patrón semántico que el utilizado por los usurpadores de la soberanía popular. Lo hace hablando el idioma que el onganiato había obligado: el lenguaje militar.

Tal fue la aculturación que imprimió el nuevo "Estado burocrático autoritario", que muy pronto, palabras corrientes en el campo de la democracia se convirtieron socialmente en sujetos de sospecha. El término "activista", enseguida fue forzado a asociarse al de "conspiración" o lisa y llanamente, a "terrorismo". La política se había vuelto violenta, porque estaban violentando a la sociedad.

Dentro de algunos partidos políticos, ciertos sectores respondieron a la agresión desde un mismo plano. La UCR se contuvo en bloque y se dedicó desde la clandestinidad compulsiva, a la reorganización partidaria. Un espíritu de resistencia activa comenzaba a empinarse. Un nuevo modelo de la individualidad política se forjaba.

La palabra militancia, venía a demostrar que era posible revertir el concepto castrense transformándolo en instrumento de lucha cívica. Frente a la creciente militarización de las relaciones políticas, a las que prácticamente ninguna institución pudo escapar, los radicales defendieron, desde la práctica, una semántica distinta  a los rígidos vocablos militares

La acción de militar significaba, en clave radical, la democratización, y ante todo el rescate, de las virtudes teóricas que el término tenía en la esfera castrense. El partido intentaba demostrar que se podía militar también civicamente. Se les recordaba así  a los militares, desde el llano, que existía también otra dimensión aplicable al término: la de cumplir con su verdadera misión, la de ser soldados de la Constitución.

Citaremos a continuación, aquellos atributos que, interrelacionados, alcanzan a delinear una definición de "tipo ideal".
v      Las virtudes a las que nos referíamos orientan patrones actitudinales claros: constancia, permanencia, fidelidad, entrega y "espíritu de lucha"
v      La participación directa, en tanto praxis política, marca la diferencia con respecto a los "afiliados simples". La participación en la vida interna partidaria, excede la predisposición favorable a emitir su voto en elecciones internas. Los militantes concurren asiduamente a los comités y su interés por las cuestiones públicas es sumamente activo. Realizan trabajos comunitarios.  Están inmersos en un frente social determinado o específico, por lo general, elegido a voluntad. Su compromiso se respalda en trabajo intelectual o físico, en horas hombre indelegables, dedicadas a la actividad política. La forma en que se ejercen estas tareas adquiere un cariz sistemático y permanente.
v      El nivel de compromiso es alto. La identificación partidaria pasa, principalmente, por el conocimento de su historia, por la adhesión expresa a su ideología y su programa
v      Generan ideología: la acción militante adapta constantemente, en forma planificada los postulados doctrinarios partidarios a la realidad social. Son el enlace, la vía de comunicación entre la estructura partidaria y los deseos, inquietudes o demandas de la sociedad.
v      Difunden los hechos y actos del partido, tanto en forma pautada, como de manera informal
v      Su voto en elecciones nacionales es cautivo, incondicional
v      Integran una masa homogénea, respetuosa del pluralismo interno, donde si existen pugnas por lograr mayores espacios de poder y dosis de reconocimiento político "hacia arriba". Por lo tanto, contrariamente a los afiliados simples", los cambios y movimientos en la conducción interna si alcanzan a afectarlos.

Este rol, verdadero motor del partido, es asumido por una porción pequeña de afiliados. Según todas nuestras consultas, incluidos los datos aportados por los presidentes de algunos de los más importantes comités departamentales del país, rara vez, supera al 5% de los afiliados. Solo en épocas de elecciones internas o nacionales puede observarse un leve incremento, que nunca llega a duplicar con holgura esta cifra estacional, representantiva de los tiempos de "normalidad"

Nuestra investigación contempla la opinión de una gran cantidad de militantes  (61,61%), ya que en los lugares donde fue llevada a cabo, los niveles de afluencia resultaban altos.

Publicamos a continuación, dos de las definiciones mas completas vertidas por los dirigentes:
"El militante es quien tiene que buscar la forma de discutir, evaluar y tratar de interpretar los mensajes del partido como tal y llevarlo a los barrios, a los sub-comités o parroquias donde intervenga..."Pte.Cté Pcia de Jujuy Prospero Nieva

"El militante es realmente el motor de la vida partidaria, es quien está insertó en los distintos frentes políticos, sea el frente barrial, frente estudiantil, sindical, empresarial y que constituye el vaso comunicante entre la realidad socio-económica del país y la estructura partidaria. Al mismo tiempo, es a través del militante que se da el movimiento recíproco de interacción entre la estructura partidaria y la realidad."  (Dip.Nac.,Eduardo del Río-Neuquén)""

Llama la atención, la enorme importancia que en términos teóricos la dirigencia da a la militancia; pero tras  la gran mayoría de sus expresiones puede advertirse una concepción instrumental de su papel. La militancia, desde el trasfondo de la óptica dirigencial resulta importante, pero como estructura de "aparato", como maquinaria de arrastre.

Diríamos, para ser claros, que el militante sirve al partido, pero la preocupación porque aquél puede servirse de éste, casi no existe. A qué llamamos preocupación por servirse del partido? No nos referimos exclusivamente a las perspectivas de ascenso ni a la espera de prebendas, sino a la posibilidad de que la militancia desarrolle al máximo sus capacidades y su potencialidad humana en el desempeño cotidiano. Para ello es necesario, por ejemplo, aceitar el anquilosado sistema de comunicación interna, que limita o anula el acceso del militante a la información mínima indispensable para llevar adelante su  cometido. Por lo tanto, resulta imperiosa la creación de una estrategia global para atender los reclamos de una "mejor formación política", que exigen los militantes. 


(*) del libro "Unión Cívica Radical, contribuciones para un debate necesario", de Ezequiel Raimondo y Carlos Soukiassian, editado por la Fundación Arturo Illia para la Democra y la Paz

(**) en la fotografía militantes radicales de Barrio Ludueña, de la ciudad de Rosario, un día sábado con temperatura bajo cero: Juan Masriera, Cachito Osuna, Patricia Cosgrove (Sec.12 Alberdi), Mary Garay, el Flaco Lauría, Cristian Coman y Edgard Ferrari 

domingo, 30 de junio de 2013

Misiva del adios





Lunes 09 de setiembre de 2002

Al  Compañero
Secretario General
de la Asociación Tribunales
de Empleados del Poder Judicial
de la Provincia de Santa Fe
Juan Enrique Cisneros
De mí mayor consideración

Estimado Quique:

Me contacto con vos por este medio a fin de comunicarte mí decisión de no integrar  la lista de candidatos para el período 2002.2004.

Esta decisión que adopto ha sido lo suficientemente madurada a través de la reflexión propia y  la consulta a un grupo de compañeros y amigos cuya opinión respeto.

Tras mí infructuoso intento de poder instalar un debate profundo en torno al presente de nuestro Gremio, al proyecto y a la práxis político sindical que se desarrolla, y a las alternativas que deberían adoptarse para poder  superar la difícil situación por la que transita el vínculo de los compañeros con el sindicato, solo recibí un elogio a mí militancia (que valoro positivamente y agradezco),  silencio, indiferencia y la oferta de hacerme cargo de la representación del Gremio en temas de capacitación, respuestas que poco tienen que ver con los objetivos que me fijé al incorporarme a este proyecto.

Mientras proliferan las críticas de los compañeros, la ausencia del poder sindical necesario se extiende, impidiéndonos poder generar la defensa efectiva sobre distintas cuestiones que nos afectan como al resto de los trabajadores del Poder Judicial, basta con ver la nula adhesión a las medidas de fuerza o los niveles de participación ante cada convocatoria.

Lamentablemente, los compañeros que mayoritariamente se acercan al Gremio solo lo hacen para hacer trámites de Iapos o por los vendedores de turno,  situación que debería constituir un severo llamado de atención, pero por lo que observo no existe la misma sintonía ni observo el desarrollo de acción alguna para revertirla.

Quiero indicar que no eludo responsabilidades sobre la actual situación gremial, pero en la proporción que corresponde. Estuve y estoy persuadido que para volver a hacer fuerte al Gremio es imperioso volver a captar la confianza de los compañeros, pero tal como se vienen dando los acontecimientos creo que nos alejamos aceleradamente de ese objetivo. Además para ser franco y honesto, por  su desgaste con los compañeros y por su modo de construcción no creo que el compañero Nucci pueda  reconciliarnos con los afiliados.

También quiero aprovechar la presente para agradecer la confianza conferida, la posibilidad de haber ocupado funciones directivas (incluida la licencia gremial), y la experiencia obtenida. 

Quiero también valorar positivamente  el hecho de haber conocido la calidad humana, la solidaridad y el temple de muchos compañeros que ante las situaciones de injusticia no dudan en extender su mano.

No abandono la lucha, simplemente continuaré trabajando desde otra perspectiva  que me permita decir con libertad lo que siento y lo que pienso sobre el presente y el futuro de nuestro gremio y de los judiciales. Continuaré luchando con la misma voluntad, con la misma convicción, con la misma firmeza y con el mismo compromiso que marca mí trayectoria militante, para seguir peleando por los mismos ideales que me movieron a integrar esta conducción, de poder ser parte de un gremio fuerte, solidario, incluyente, erigido en verdadero y eficaz instrumento de defensa de los derechos de los compañeros.

Confío en que mí decisión contribuya a que se adopten las decisiones que los judiciales piensan, sienten, esperan, y demandan.

Un abrazo fraterno y solidario.





                                                                                                 Carlos Vila