(*) letra del Cuchi Leguizamón
martes, 12 de noviembre de 2013
Muchas veces soñé curiosos sueños (*)
(*) letra del Cuchi Leguizamón
domingo, 15 de septiembre de 2013
Un fogonazo de lucidez para cambiar mi vida para siempre
por Jorge Fernández Díaz (*)
Después de treinta y tres días de
coma y desintegración física, mi padre tuvo la precaución de morirse. Aturdido
por una tristeza demoledora, fui llevado por enfermeros a reconocerlo. Estaba
destrozado, sobre la camilla última, y cuando lo vi me imaginé a mí mismo
dormido para siempre, y a mi hijo parado donde yo estaba contemplándome con
dolor. Fue durante ese preciso instante, dentro de ese fogonazo de lucidez (yo
soy el próximo, pensé), en que decidí cambiar mi vida. La sensación de finitud,
tantas veces racionalizada, me bajó por fin al cuerpo, y recontratar todo para
seguir adelante de manera más plena se transformó en una desesperante misión.
Tenía 45 años y aunque me creía único, no me ocurría en verdad nada distinto a
lo que les sucede a miles y miles de hombres y mujeres que ingresan por
diferentes razones en esa segunda adolescencia, en ese revoltijo existencial,
en esa crisis de la mediana edad donde muchas cosas vuelcan.
Esta angustiante entrada en boxes, que tanto registran los
consultorios psicológicos y las sesiones de couching empresarial, sucede a
menudo por un duelo, un estrés, un crac emocional, un desengaño, un
enamoramiento prohibido. También por algo menos traumático, como es la simple
constatación de que, aunque maravilloso, estamos trabajando en un lugar
equivocado. O que vivimos un inespecífico pero agudo malestar crónico. Woody
Allen no ha dejado de escribir distintos desenlaces y vicisitudes de la misma
situación: personas atrapadas en vidas falsamente satisfactorias. Prisioneros
de jaulas doradas. Es que a veces nos pasamos la vida levantando, ladrillo a
ladrillo, nuestra casa soñada, sin darnos cuenta de que estamos edificando
nuestra penitenciaría. He escuchado cientos de historias sobre hombres y
mujeres que tienen todo lo idealizado, y que a esa edad crítica se miran un
minuto desde afuera y descubren con asombro que se han convertido en perfectos
desconocidos. Muchos perciben que han traicionado su verdadera vocación, otros
que han cedido demasiado a los deseos de los demás, y algunos que el amor vino
con fecha de vencimiento, y que venció. Es cuando la tierra tiembla, cuando hay
que bajar al sótano de nuestro inconsciente con los ojos bien abiertos y mirar
lo que tanto temíamos. Cuando hay que cuestionar hasta lo incuestionable.
Se trata de un río torrentoso y hay que vadearlo, amigos.
Algunos prisioneros no pueden, retroceden a la orilla y siguen con su
frustración redimensionando sus metas y abrazándose a señuelos. Otros cruzan,
mojándose hasta el cuello, y salen del otro lado y emprenden la segunda vida.
Ese capítulo fascinante donde volvemos a creer en lo que hacemos, donde
volvemos a amar después de haber amado y donde priorizamos los disparos: ya no
tenemos una ametralladora, el parque está exhausto y ahora vamos tiro a tiro.
Mi padre no podía prever que su muerte iba a cambiar mi
vida. Tal vez si lo hubiera sabido no se habría muerto. Pero estoy agradecido
con esa última lección que me dejó un hombre que siempre fue libre, y que al
irse me liberó de mí mismo.
(*) publicado en Diario La Nación
martes, 20 de agosto de 2013
Poema de amor para nadie en particular
Déjame tocarte con mis palabras
ya que mis manos yacen inertes
como guantes vacíos.
Deja que mis palabra
acaricien tú cabello
se deslicen por tú espalda
y te cosquilleen el vientre.
Ya que mis manos,
tan livianas y aladas como ladrillos
ignoran mis deseos
y se rehúsan tercamente
a realizar mis más
silenciosos deseos.
Deja que mis palabras
entren en tú mente
portando antorchas
déjalas entrar
voluntariamente a tú ser
para que te acaricien
suavemente desde adentro.
Poema tomado del film "Las sesiones" y googleado que fuera, la autoría del mismo corresponde a Mark O'Brien
El adiós
Apenas conocía a Miguel
Era un hombre demasiado discreto,
un hombre que se ignora
como a los seres buenos y nobles,
aquéllos que son incapaces de llegar a un acuerdo
con el temor que tienen a la incomprensión,
al temor a la ausencia de bondad en este mundo
y a la mentira,
porque saben de antemano que es una lucha perdida
y que el derrotado cubre de vergüenza su venganza.
No hay muchos hombres así,
Miguel era uno de ellos.
Estoy aquí para rendirle el homenaje oficial,
está el reconocimiento del Estado
y la pérdida de un hombre,
el vacío que deja atrás,
su ausencia, eso teje lazos insospechados, Miguel adiós.
Fragmento del film "El Ministro" adaptado ante la partida de Miguel Tombetta
sábado, 6 de julio de 2013
Militancia radical
El uso dentro
del partido del término militante es relativamente nuevo, y fue acuñado en la
segunda mitad de la década del ´60 como resultante de la intensa actividad que
entonces se desplegaba en contra de todas las prohibiciones.
La prohibición,
la supresión de las garantías individuales, el veto a la política y las cada
vez más frecuentes persecuciones, le imprimían al acontecer político un grado
de dramaticidad inédito. El régimen
militar de la Revolución Argentina asentaba las bases de la "doctrina de
la seguridad nacional" con mas fuerza que la de "los bastones
largos".
En ese contexto,
el concepto "militante", que no era otra cosa que un
"activista", emerge en forma contestataria, como una respuesta
renovada, opositora, con vocación de lucha. Y lo hace obedeciendo al mismo patrón
semántico que el utilizado por los usurpadores de la soberanía popular. Lo hace
hablando el idioma que el onganiato había obligado: el lenguaje militar.
Tal fue la
aculturación que imprimió el nuevo "Estado burocrático autoritario",
que muy pronto, palabras corrientes en el campo de la democracia se
convirtieron socialmente en sujetos de sospecha. El término
"activista", enseguida fue forzado a asociarse al de
"conspiración" o lisa y llanamente, a "terrorismo". La
política se había vuelto violenta, porque estaban violentando a la sociedad.
Dentro de
algunos partidos políticos, ciertos sectores respondieron a la agresión desde
un mismo plano. La UCR se contuvo en bloque y se dedicó desde la clandestinidad
compulsiva, a la reorganización partidaria. Un espíritu de resistencia activa
comenzaba a empinarse. Un nuevo modelo de la individualidad política se
forjaba.
La palabra
militancia, venía a demostrar que era posible revertir el concepto castrense
transformándolo en instrumento de lucha cívica. Frente a la creciente
militarización de las relaciones políticas, a las que prácticamente ninguna
institución pudo escapar, los radicales defendieron, desde la práctica, una
semántica distinta a los rígidos
vocablos militares
La acción de
militar significaba, en clave radical, la democratización, y ante todo el
rescate, de las virtudes teóricas que el término tenía en la esfera castrense.
El partido intentaba demostrar que se podía militar también civicamente. Se les
recordaba así a los militares, desde el
llano, que existía también otra dimensión aplicable al término: la de cumplir
con su verdadera misión, la de ser soldados de la Constitución.
Citaremos a
continuación, aquellos atributos que, interrelacionados, alcanzan a delinear
una definición de "tipo ideal".
v
Las virtudes a las que nos referíamos orientan
patrones actitudinales claros: constancia, permanencia, fidelidad, entrega y
"espíritu de lucha"
v
La participación directa, en tanto praxis
política, marca la diferencia con respecto a los "afiliados simples".
La participación en la vida interna partidaria, excede la predisposición
favorable a emitir su voto en elecciones internas. Los militantes concurren
asiduamente a los comités y su interés por las cuestiones públicas es
sumamente activo. Realizan trabajos comunitarios. Están inmersos en un frente social
determinado o específico, por lo general, elegido a voluntad. Su compromiso se
respalda en trabajo intelectual o físico, en horas hombre indelegables,
dedicadas a la actividad política. La forma en que se ejercen estas tareas
adquiere un cariz sistemático y permanente.
v
El nivel de compromiso es alto. La
identificación partidaria pasa, principalmente, por el conocimento de su historia,
por la adhesión expresa a su ideología y su programa
v
Generan ideología: la acción militante adapta
constantemente, en forma planificada los postulados doctrinarios partidarios a
la realidad social. Son el enlace, la vía de comunicación entre la estructura
partidaria y los deseos, inquietudes o demandas de la sociedad.
v
Difunden los hechos y actos del partido, tanto
en forma pautada, como de manera informal
v
Su voto en elecciones nacionales es cautivo,
incondicional
v
Integran una masa homogénea, respetuosa del
pluralismo interno, donde si existen pugnas por lograr mayores espacios de
poder y dosis de reconocimiento político "hacia arriba". Por lo
tanto, contrariamente a los afiliados simples", los cambios y movimientos
en la conducción interna si alcanzan a afectarlos.
Este rol,
verdadero motor del partido, es asumido por una porción pequeña de afiliados.
Según todas nuestras consultas, incluidos los datos aportados por los
presidentes de algunos de los más importantes comités departamentales del país,
rara vez, supera al 5% de los afiliados. Solo en épocas de elecciones internas
o nacionales puede observarse un leve incremento, que nunca llega a duplicar
con holgura esta cifra estacional, representantiva de los tiempos de
"normalidad"
Nuestra investigación
contempla la opinión de una gran cantidad de militantes (61,61%), ya que en los lugares donde fue
llevada a cabo, los niveles de afluencia resultaban altos.
Publicamos a
continuación, dos de las definiciones mas completas vertidas por los dirigentes:
"El
militante es quien tiene que buscar la forma de discutir, evaluar y tratar de
interpretar los mensajes del partido como tal y llevarlo a los barrios, a los
sub-comités o parroquias donde intervenga..."Pte.Cté Pcia de Jujuy Prospero
Nieva
"El militante
es realmente el motor de la vida partidaria, es quien está insertó en los
distintos frentes políticos, sea el frente barrial, frente estudiantil,
sindical, empresarial y que constituye el vaso comunicante entre la realidad
socio-económica del país y la estructura partidaria. Al mismo tiempo, es a
través del militante que se da el movimiento recíproco de interacción entre la
estructura partidaria y la realidad." (Dip.Nac.,Eduardo del
Río-Neuquén)""
Llama la
atención, la enorme importancia que en términos teóricos la dirigencia da a la
militancia; pero tras la gran mayoría de
sus expresiones puede advertirse una concepción instrumental de su papel. La
militancia, desde el trasfondo de la óptica dirigencial resulta importante,
pero como estructura de "aparato", como maquinaria de arrastre.
Diríamos, para
ser claros, que el militante sirve al partido, pero la preocupación porque
aquél puede servirse de éste, casi no existe. A qué llamamos preocupación por
servirse del partido? No nos referimos exclusivamente a las perspectivas de
ascenso ni a la espera de prebendas, sino a la posibilidad de que la militancia
desarrolle al máximo sus capacidades y su potencialidad humana en el desempeño
cotidiano. Para ello es necesario, por ejemplo, aceitar el anquilosado sistema
de comunicación interna, que limita o anula el acceso del militante a la
información mínima indispensable para llevar adelante su cometido. Por lo tanto, resulta imperiosa la
creación de una estrategia global para atender los reclamos de una "mejor
formación política", que exigen los militantes.
(*) del libro
"Unión Cívica Radical, contribuciones para un debate necesario", de
Ezequiel Raimondo y Carlos Soukiassian, editado por la Fundación Arturo Illia
para la Democra y la Paz
(**) en la fotografía militantes radicales de Barrio Ludueña, de la ciudad de Rosario, un día sábado con temperatura bajo cero: Juan Masriera, Cachito Osuna, Patricia Cosgrove (Sec.12 Alberdi), Mary Garay, el Flaco Lauría, Cristian Coman y Edgard Ferrari
domingo, 30 de junio de 2013
Misiva del adios
Lunes 09 de setiembre de 2002
Al Compañero
Secretario General
de la Asociación Tribunales
de Empleados del Poder Judicial
de la Provincia de Santa Fe
Juan Enrique Cisneros
De mí mayor consideración
Estimado Quique:
Me
contacto con vos por este medio a fin de comunicarte mí decisión de no
integrar la lista de candidatos para el
período 2002.2004.
Esta
decisión que adopto ha sido lo suficientemente madurada a través de la
reflexión propia y la consulta a un
grupo de compañeros y amigos cuya opinión respeto.
Tras mí
infructuoso intento de poder instalar un debate profundo en torno al presente
de nuestro Gremio, al proyecto y a la práxis político sindical que se
desarrolla, y a las alternativas que deberían adoptarse para poder superar la difícil situación por la que
transita el vínculo de los compañeros con el sindicato, solo recibí un elogio a
mí militancia (que valoro positivamente y agradezco), silencio, indiferencia y la oferta de hacerme
cargo de la representación del Gremio en temas de capacitación, respuestas que
poco tienen que ver con los objetivos que me fijé al incorporarme a este
proyecto.
Mientras
proliferan las críticas de los compañeros, la ausencia del poder sindical
necesario se extiende, impidiéndonos poder generar la defensa efectiva sobre
distintas cuestiones que nos afectan como al resto de los trabajadores del
Poder Judicial, basta con ver la nula adhesión a las medidas de fuerza o los
niveles de participación ante cada convocatoria.
Lamentablemente,
los compañeros que mayoritariamente se acercan al Gremio solo lo hacen para
hacer trámites de Iapos o por los vendedores de turno, situación que debería constituir un severo
llamado de atención, pero por lo que observo no existe la misma sintonía ni
observo el desarrollo de acción alguna para revertirla.
Quiero
indicar que no eludo responsabilidades sobre la actual situación gremial, pero
en la proporción que corresponde. Estuve y estoy persuadido que para volver a
hacer fuerte al Gremio es imperioso volver a captar la confianza de los
compañeros, pero tal como se vienen dando los acontecimientos creo que nos
alejamos aceleradamente de ese objetivo. Además para ser franco y honesto,
por su desgaste con los compañeros y por
su modo de construcción no creo que el compañero Nucci pueda reconciliarnos con los afiliados.
También
quiero aprovechar la presente para agradecer la confianza conferida, la
posibilidad de haber ocupado funciones directivas (incluida la licencia
gremial), y la experiencia obtenida.
Quiero
también valorar positivamente el hecho
de haber conocido la calidad humana, la solidaridad y el temple de muchos
compañeros que ante las situaciones de injusticia no dudan en extender su mano.
No
abandono la lucha, simplemente continuaré trabajando desde otra
perspectiva que me permita decir con
libertad lo que siento y lo que pienso sobre el presente y el futuro de nuestro
gremio y de los judiciales. Continuaré luchando con la misma voluntad, con la
misma convicción, con la misma firmeza y con el mismo compromiso que marca mí
trayectoria militante, para seguir peleando por los mismos ideales que me
movieron a integrar esta conducción, de poder ser parte de un gremio fuerte,
solidario, incluyente, erigido en verdadero y eficaz instrumento de defensa de
los derechos de los compañeros.
Confío
en que mí decisión contribuya a que se adopten las decisiones que los
judiciales piensan, sienten, esperan, y demandan.
Un abrazo fraterno y solidario.
Carlos
Vila
martes, 11 de junio de 2013
EL 14 BIS
A través de la publicación “El
14 bis”, la militancia sindical que abrevaba en las mejores tradiciones del
viejo tronco radical dejaba su marca, trascendiendo incluso los límites del
centenario partido fundado por Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.
En la inteligencia de que un
partido sin anclaje social no tiene futuro, apostamos fuerte a sumar al
accionar político de la Organización de Trabajadores Radicales de Rosario la
palabra escrita, ello en formato de boletín para poder replicar nuestro mensaje,
nuestra propuesta.
Era el inicio del tercer
milenio, lejos del formidable desarrollo de las herramientas que hoy brinda
internet y con un trabajo artesanal incansable recuerdo la edición de lo que seguimos
considerando aún todo un orgullo y no era para menos el hecho de poder contar
con un espacio en donde poder exteriorizar nuestras posiciones políticas.
Así, el Negro Riofrío, Roberto
Mandato, Luis Mosto y quien suscribe convocando, colectando recursos, papel,
pidiendo de favor el uso de cuanta fotocopiadora se nos cruzara en el camino, mí
querido hermano Antonio diagramando, siempre a contrareloj, o el resto de los integrantes de la organización
(Lucía Rosso, Cecilia Tedeschi, Juan Pesce, Rita Montiel, Mónica Terrazino, Henry
Ciraolo, Cristina Fernandez Torres, Manuela Velo, Víctor Morresi, Pedro
Segovia, Angelito Valor, Marcelo Sosa, Carlos Loza, el Gringo Ferullo, Catalina
Comparetto, Dalia Roa, Julio Ortíz, Indelicato, Isabel Vicentín, y tantos otros
compañeros correligionarios) participando activamente en la distribución de El 14 Bis.
El 14 bis fue el producto de
horas de reuniones, de discusiones, de litros de café o mate, de humaredas de
cigarrillos, en la vieja casona de calle Paraguay (Comité Departamental de la
UCR Rosario), en distintos sindicatos e incluso en bares donde despuntar el
disfrute de la militancia política.
Con mirada en perspectiva, esa
publicación, ese accionar, esos encuentros fueron fundamentalmente espacios de
confraternidad de hombres y mujeres que abrazaban y abrazan el ideario radical,
pero también y fundamentalmente de iniciación y de transmisión de la praxis política
sindical.
Vaya entonces en estas líneas
un sentido reconocimiento a los protagonistas de ese órgano de prensa que llegó
a constituirse en toda una referencia en ámbitos partidarios y sindicales.
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