sábado, 19 de enero de 2013

Una mujer de treinta siglos




por Arturo Pérez-Reverte


Cambian los tiempos y las gentes. Cambia nuestra forma de ver el mundo y de vernos a nosotros mismos. A menudo esos cambios son para bien, y nada ha de objetarse a ellos. Otras, no del todo. No es tanto el bien que nos aportan, quiero decir, a cambio de lo que arrastran consigo. Hay cosas buenas que llevan implícitos sus daños colaterales propios. Sus estragos particulares. Y de todos los grandes cambios que nuestro tiempo, el de la situación de la mujer en la sociedad que aún llamamos occidental es, seguramente, uno de los más notables. De los más extraordinarios. He dicho y escrito alguna vez que las mujeres son el sujeto más interesante, el que mayores sorpresas aportará a este siglo XXI en el que aún nos encontramos, prácticamente, desayunando. En lo narrativo, por ejemplo, literatura, cine o televisión, a la hora de contar historias o plantear situaciones, la mujer es sin duda el personaje más prometedor. El que mayor juego dará en el futuro. Hablo de mujeres protagonistas por ellas mismas, enfrentadas a sus desafíos específicos, a sus territorios hostiles. A sus íntimas o públicas victorias y derrotas. 
Después de tres mil años de literatura hablada, impresa o audiovisual, de La Ilíada a Mad Men, el hombre como norma de estilo, como eje narrativo, ha dado de sí cuanto tenía que dar; está más exprimido que un limón de paella. La mujer, sin embargo, enfrentada a desafíos antes inimaginables para su sexo, es cada vez más dueña de su destino, libra sus propias batallas, asedia o defiende sus específicas Troyas, se embarca de regreso a Itaca o navega con naturalidad antes exclusivamente masculina hacia la incierta isla de los piratas. Y lo que hace esa aventura tan fascinante para el lector-observador es que todo esto lo realiza ella sin abandonar todavía esa zona gris, ambigua, situada entre lo que durante siglos la mujer ha sido y lo que será en el futuro; entre las viejas reglas escritas por los hombres y las que ella misma, con esfuerzo y tesón, intenta y consigue trazar ahora. Entre el instinto de supervivencia y caza autosuficiente, cada vez más firme, y el instinto de nido-útero-corazón que todavía, a veces -y en ocasiones para su desgracia-, no ha conseguido dejar atrás. O no quiere. 
Sería ruin, sin embargo, despreciar a las otras mujeres; las que, sometidas durante siglos a códigos impuestos por los hombres, y considerando esas exigencias como destino ineludible y obligación, tejieron pacientes en telares, mantuvieron encendido el fuego que daba calor y vida, construyeron familias, sociedades, mundos, en torno a su vientre fértil y su voluntad tenaz y generosa. Sostuvieron, en suma, el pulso de la vida. En sociedades avanzadas como la europea y la occidental, ese modelo de mujer, esposa y madre abnegada, está en extinción, con sus ventajas y sus inconvenientes. Pero todos conocemos aún a mujeres como ésas, o tenemos memoria cercana: madres, tías, abuelas. Memoria de admirada ternura. Aquél era otro mundo, ellas no pudieron elegir, y sin embargo supieron estar a la altura moral que ese mundo injusto les exigía.
Pensé en esas mujeres admirables el otro día, cuando mi amiga Concha Fernández, de la universidad de Sevilla, con la que desde mi modesta situación de aficionado comparto el gusto por las antiguas inscripciones sepulcrales, me envió un estudio sobre el epitafio de una mujer romana de la segunda mitad del siglo II. Y mientras leía el hermoso texto grabado en mármol, pensé que éste podría, perfectamente, honrar la memoria de tantas sombras queridas que pueblan la mía y la de casi todos ustedes: mujeres ya fallecidas o afortunadamente vivas, que todos conocimos o conocemos, para las que parece escrito este elogio fúnebre: «Tú, tan grande, guardada en una urna tan pequeña (...) Intachable en su casa y de sobra intachable fuera de su casa, era la única que podía afrontarlo todo (...) Fue siempre la primera en abandonar el lecho, y también la última en irse a descansar tras haberlo dejado todo en orden; la lana nunca se apartó de sus manos sin una razón, y nadie la superaba en ganas de agradar; sus costumbres eran muy saludables. Nunca pensó en sí misma, nunca se consideró libre».Eso es todo. Pero cuando releo las líneas anteriores, comprendo que esta página la he escrito con el solo objeto de compartir con ustedes las dos frases finales: «Nunca pensó en sí misma, nunca se consideró libre». En treinta siglos de literatura y de Historia, creo que nunca nadie resumió de modo tan preciso, tan bello, tan justo y tan triste, la historia de las mujeres como la resumen esas nueve palabras. 

Fuente: http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130120/mujer-treinta-siglos-4557.html

Un legado plenamente vigente a 30 años de su partida

Arturo Illia, el demócrata que no vio la democracia

lunes, 31 de diciembre de 2012

Chau 2012, hola 2013




En tiempos de balances y de proyecciones para el año que se inicia, nada más oportuno que hablar sobre crisis y desafíos, y para ello nada mejor que apelar al texto de Albert Eintein donde sostiene: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.
La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
Brindo por un 2013 que nos permita concretar la mirada optimista de Einstein, y también por un nuevo año colmado de paz, amor, alegría y libertad.

martes, 25 de diciembre de 2012

Angel y demonio



Soy el principito  
en el asteroide de tu corazón.  
Soy el Humphrey Bogart  
que te roba un beso  
al lado del avión.  

La locomotora  
que te arrastra en sueños  
a la perdición.  

Estoy en tu bolso  
con los documentos  
y el encendedor.  
soy el espejito  
que te observa a diario  
en el ascensor.  

Para subir al cielo.  
si te hace falta un ángel,  
si te hace falta un ángel  
para subir al cielo  
para ir al quinto infierno,  
si precisas un diablo,  
si precisas un diablo  
para ir al quinto infierno,  
que te convierta en fuego  
si te hace falta un mago,  
si te hace falta un mago  
que te convierta en fuego  
de todo el universo  
si precisas un guía  
de todo el universo  

Ese soy yo, ese soy yo...  
ese soy yo, ese soy yo...  

Soy el perro Pluto  
que reclama el hueso  
de tu compasión.  
Soy la Perestroika  
que exige transparencia  
en tu ropa interior  

Soy la mariposa  
que está dibujada  
en tu bronceador  
estoy en tu bolso  
con los documentos  
y el encendedor.  

Soy el espejito  
que te observa a diario  
en el ascensor  

Para subir al cielo.  
si te hace falta un ángel,  
si te hace falta un ángel  
para subir al cielo  
para ir al quinto infierno,  
si precisas un diablo,  
si precisas un diablo  
para ir al quinto infierno,  
que te convierta en fuego  
si te hace falta un mago,  
si te hace falta un mago  
que te convierta en fuego  
de todo el universo  
si precisas un guía  
de todo el universo  

Ese soy yo, ese soy yo...  
ese soy yo, ese soy yo...  

Si te hace falta un ángel,  
para subir al cielo,  
si precisas un diablo,  
para ir al quinto infierno,  
si te hace falta un mago  
que te convierta en fuego,  
si precisas un guía,  
de todo el universo  

Ese soy yo, ese soy yo...  
ese soy yo, ese soy yo...


de Daniel Salzano y Jairo

sábado, 15 de diciembre de 2012

La CONADEP





Decreto 187/83

Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas

del 15/12/83, publicado en el Boletín Oficial el 19/12/83)


Por ello, el presidente de la Nación Argentina decreta:

Art. 1 - Constituir una Comisión Nacional que tendrá por objeto esclarecer
los hechos relacionados con la desaparición de personas ocurridos en el
país.

Art. 2 - Serán funciones específicas y taxativas de la Comisión las
siguientes:

a) recibir denuncias y pruebas sobre aquellos hechos y remitirlas
inmediatamente a la justicia si ellas están relacionadas con la presunta
comisión de delitos;

b) averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas, como así
también toda otra circunstancia relacionada con su localización;

c) determinar la ubicacion de niños sustraidos a la tutela de sus padres o
guardadores a raíz de acciones emprendidas con el motivo alegado de reprimir
al terrorismo, y dar intervención en su caso a los organismos y tribunales
de protección de menores;

d) denunciar a la justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o
destrucción de elementos probatorios relacionados con los hechos que se
pretende esclarecer;

e) emitir un informe final, con una explicación detallada de los hechos
investigados, a los ciento ochenta (180) días a partir de su constitución.

La Comisión no podrá emitir juicio sobre hechos y circunstancias que
constituyen materia exc1usiva del Poder Judicial.

Art. 3 - La Comisión podrá requerir a todos los funcionarios del Poder
Ejecutivo nacional, de sus organismos dependientes, de entidades
autárquicas y de las fuerzas armadas y de seguridad que le brinden informes,
datos y documentos, como asimismo que le permitan el acceso a los lugares que
la Comisión disponga visitar a los fines de su cometido. Los funcionarios y
organismos están obligados a proveer esos informes, datos y documentos y a
facilitar el acceso pedido.

Art. 4 - Toda declaración requerida de los funcionarios públicos, incluidos
los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad deberá cumplimentarse por
escrito. Los particulares no estarán obligados a prestar declaración.

Art. 5 - La  Comisión estará integrada por dieciseis (16) miembros. Se
designa para ello a las personas que se consignan en el anexo I del presente
decreto.

Art. 6 - Se invita a las Cámaras del H. Congreso de la Nación a designar
tres (3) representantes cada una para integrar la Comisión.

Art. 7 - La Comisión dictará su propio reglamento interno, designará un
presidente que la representará y nombrará los secretarios que estime
necesarios. Podrá también constituir los equipos técnicos que juzgue
conveniente.

La Comisión decidirá por simple mayoría.

La  Comisión  quedara disuelta  al momento de presentarse  el informe al que
se refiere el  art. 2.

Art. 8 - La Comisión se denominará oficialmente Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas y su sede será el Centro Cultural San Martín de la
Ciudad de Buenos Aires.

Art. 9 _ Practiquense los ajustes presupuestarios necesarios para el
cumplimiento del presente decreto y la dotación de equipamiento y personal
transitorio que requiera la Comisión .

Art. 10 - Comuníquese, etc.


Raúl R.. Alfonsín. 

Antonio A. Troccoli.



Anexo I 

Nomina de Personas designadas por el Poder Ejecutivo Nacional para integrar
la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas:

 Colombres, Ricardo 
 Favaloro, Rene 
 Fernandez Long, Hilario 
 Gattinoni, Carlos 
 Klimovsky, Gregorio 
 Meyer, Marshall 
 Nevares, Jaime F. de 
 Rabossi, Eduardo 
 Ruiz Guinazu, Magdalena 
 Sabato, Emesto

Los seis (6) miembros restantes serán designados por las Cámaras del H.
Congreso de la Nación.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Paz con Chile





En la gestión presidencial del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989), la defensa de los derechos humanos tuvo su correlato ineludible en los esfuerzos por la preservación de la paz.

Así, a través de la negociación diplomática y con la mediación del Vaticano, la Argentina superó una potencial fuente de conflictos al firmar el Tratado de Paz y Amistad con la República de Chile, solucionando la centenaria disputa por el Beagle al establecer un límite cierto y definitivo en la zona de litigio.

Respetuosa del derecho internacional, la Argentina dio cabal cumplimiento de los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, que prohibe el uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza en las controversias internacionales.

Simultaneamente, el gobierno radical legitimó esta decisión política a través de la participación popular, que mayoritariamente votó por la aceptación del tratado en la consulta electoral del 25 de noviembre de 1984.

En Dicha compulsa participó más del 70 % del electorado, donde un 81,13 % de los votos respaldó el SI, contra un 17,24 % de quienes impulsaban el NO  (entre ellos se encontraban el almirante Rojas, el ex presidente de facto Marcelo Levingston, el ex canciller (del general Galtieri) Nicanor Costa Mendez, el nacionalista Marcelo Sanchez Sorondo, los principales dirigentes del peronismo –Vicente Leonidas Saadi y Herminio Iglesias los de mayor visibilidad- y la socialista Alicia Moreau de Justo). Con este contundente aval, el Congreso sancionará en 1985 la ley que pone fin al conflicto. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Raúl Alfonsín, preso político



Intenta este ser un modo diferente de recordar a Raúl Alfonsín. 

Un día como hoy, hace 46 años la dictadura fascista  del General Juan Carlos Onganía ejecutaba su detención por el hecho de reabrir las puertas de un local partidario, específicamente, la sede del Comité  provincia de Buenos Aires en Capital Federal.

Siempre recordamos a Raúl, como político, estadista, republicano, militante, luchador, docente, padre de la democracia y muy excepcionalmente hablamos de esta condición de preso político que le hizo padecer el infame onganiato.

En este recordatorio podría haberse escrito y mucho sobre presos políticos, sobre libertades, sobre ideología, sobre compromiso político, sobre derechos humanos, pero nada más oportuno que caracterizar al régimen  que lo privó de su libertad, apelando a las  palabras  de Alfonso Carrido Lura, anagrama que ocultaba la identidad del propio Raúl Alfonsín en tiempos del despreciable régimen militar.

Sostenía Carrido Lura: “Pero todos conocemos la realidad argentina. Por eso sabemos que la decisión del gobierno no constituye sino una burda humorada. Porque estamos padeciendo una dictadura de derecha que niega al pueblo, suprime sus libertades y desconoce fundamentales derechos sociales. Porque está claro que no existe la intención de producir un retorno a la democracia, sino la pretensión  de instaurar un régimen totalitario permanente. Porque surgido de un golpe militar, el poder no emana de la voluntad popular, sino de las fuerzas armadas. Porque los partidos políticos se ha disuelto y han sido confiscado sus bienes. Porque no se ha determinado plazo alguno para la renovación del gobierno. Porque se niegan los derechos de reunión y asociación. Porque se reducen los recursos de los sectores de bajos y medianos ingresos. Porque cunde la desocupación. Porque se insiste  en abolir las conquistas obreras y se maniobra para someter a la organización de trabajadores.

Mientras tanto, seguimos esperanzados en que la democracia y la lucha por la defensa de los derechos del hombre tenga algo que agradecer a la prensa argentina, porque no se podrá encontrar mejor garantía contra su violación que el apoyo firme de una opinión pública convenientemente informada. Desde aquí hacemos lo nuestro.” (*)

Lejos de resentimientos y con una clara concepción democrática Raúl Alfonsín definía de ese modo a la dictadura militar que lo había encarcelado.

A modo de cierre en este homenaje, son oportunas las palabras de otro gran luchador que padeció años de cautiverio, hablamos de Nelson Mandela cuando sostuvo: “Nunca, nunca y nunca otra vez, debería ocurrir que esta tierra hermosa experimente la opresión de una persona por otra.”. Que así sea.

(*) fragmento de la nota “Derechos humanos”, publicada en la revista “Inédito” el 3 de abril de 1968