sábado, 26 de diciembre de 2020

Nunca el tiempo es perdido




(*) Manolo García 


Cuando tú no estas las mañanas se tiñen de canciones tristes

Son como el leve perfume que por un instante te baña y te marca

Cuando tú no estás las mañanas se tiñen de canciones tristes
Rastro, huella de los pasos errantes

Del buscador de señales

Nunca el tiempo es perdido

Es sólo un recodo más en nuestra ilusión ávida de olvido

Nunca el tiempo es perdido

Nunca el tiempo es perdido

Es sólo un recodo más en nuestra ilusión ávida de cariño

Nunca el tiempo es perdido

Nunca el tiempo es perdido
Cuando regresas las mañanas levantan el vuelo

Quizá es el momento de la brisa suave

Que acaricia con tu llegada hasta tu partida

Si regresas las mañanas se visten de alegres canciones

Se disfrazan de sonrisas

Son el hálito justo que apaciguara el pulso

Son la broma o la mano del destino

Si tú regresas las mañanas se visten de alegres canciones
Rastro, huella de mi búsqueda errante

Que sin ti no encuentro señales

Nunca el tiempo es perdido

Es sólo un recodo más en nuestra ilusión ávida de olvido

Nunca el tiempo es perdido

Nunca el tiempo es perdido

Es sólo un recodo más en nuestra ilusión ávida de cariño

Nunca el tiempo es perdido

Nunca el tiempo es perdido

martes, 8 de diciembre de 2020

Así que quieres ser escritor?


 

                                         (*) Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.


A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.


Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.


Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.


Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.


Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.


Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.


Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.


Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leérselo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.


Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.


No seas uno de ellos.


No lo hagas.


A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.


A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.


Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.


No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.