jueves, 17 de marzo de 2022

Tan joven y tan viejo

 



(*) Joaquín Sabina


Lo primero que quise fue marcharme bien lejos; 
En el álbum de cromos de la resignación 
Pegábamos los niños que odiaban los espejos 
Guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York. 

Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida 
Le pedí que a su antojo dispusiera de mí, 
Ella me dio las llaves de la ciudad prohibida 
Yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí. 

Así crecí volando y volé tan deprisa 
Que hasta mi propia sombra de vista me perdió, 
Para borrar mis huellas destrocé mi camisa, 
Confundí con estrellas las luces de neón. 

Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos, 
Sobre el banco de un parque dormí como un lirón; 
Por decir lo que pienso sin pensar lo que digo 
Más de un beso me dieron y más de un bofetón 

Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna, 
Lo que sé del pecado lo tuve que buscar 
Como un ladrón debajo de la falda de alguna 
De cuyo nombre ahora no me quiero acordar. 

Así que, de momento, nada de adiós muchachos, 
Me duermo en los entierros de mi generación; 
Cada noche me invento, todavía me emborracho; 
Tan joven y tan viejo, like a Rolling Stone. 

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